jueves, 29 de marzo de 2018

"Cifu"

El no reconocer que el mundo vive en la actualidad el mejor momento del que se tiene noticia es querer negar la realidad para que cuadren las cuentas de tú particular malestar existencial. Que de eso hay mucho y de ahí el foco puesto insistentemente sobre las inevitables querellas de taberna que se producen cuando dos señoritos del pueblo se disputan los favores de la más guapa o rica. De eso por desgracia nunca va a faltar, pero es algo marginal por más que dé imágenes estremecedoras. Por contra, de tan natural como ya se considera, nunca verán en la primera página de un medio que varios millones de personas cruzan todos los días el charco y todos llegan sanos y salvos a su destino. Nunca se recuerda que, no hace tantos años, Magallanes salió con doscientos cincuenta hombres a dar la vuelta al mundo y por el camino se perdió él y otros doscientos treinta y tres. Y cuatro de las cinco naves. Regresaron diecisiete. Así que, como se suele decir, a los hechos me remito. 

Y es ese malestar existencial tan inherente al mero hecho de existir, valga la redundancia, el que marca la cadencia de nuestra canción. Escuchen a Camarón y entenderán lo que quiero decir. Tiritiritiritirí/ tirititando de frío. Imposible expresar de forma más nítida lo que es no entender nada de nada. Al pobre ni a leer le habían enseñado. Porque ese es, a mi juicio, el único secreto para dejar de tirititar, que te enseñen a leer el mundo en el que habitas. A entender que el noventa y nueve con nueve por ciento de lo que aparece en los medios de comunicación sólo son peleas de taberna. Y que por contra, ese ínfimo porcentaje de sabiduría oculta es la que perfila el mundo tal y como es. 

La sabiduría real, la de los tutoriales de música de youtube que te explican como modificar una sexta menor en funciones de tónica para convertirla en dominante de la segunda en funciones de subdominante. Porque eso es la música y no la cháchara descerebrada de Claudio Cifuentes, "Cifu" para los amigos, por mucho que resistiese el hombre treintaitantos años ocupando una hora de la noche en la radio más culta de España. Así, millones de personas titiritando de frío le seguían fervorosos antes de ir a los bares de copas a comentar las peleas de taberna que para ellos es el mundo real. "Cifu", la impostura de la ignorancia disfrazada de saber. Se le debieran de hacer monumentos en las rotondas de las ciudades.  

En fin, no sé a cuento de qué me he largado todo este rollo. 

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