Primero fue lo del País Vasco, ahora parece que ya cede lo de Cataluña y, luego, yo pondría en el ranking de Catetonias a Asturias que, ¡madre mía!, lo que ama esa gente a su querida patria chica. Aunque lo realmente preocupante a decir de los que llevan la batuta es la cosa de los datos, que por lo visto son un secreto a voces como vulgarmente se suele decir. Ahora, estás tan tranquilo y ajeno un 7 de julio y, sin comerlo ni beberlo, te cae una lluvia de felicitaciones desde los más diversos ángulos por haber nacido tal día como hoy hace ya infinidad de años. ¡Y yo que vivía tan feliz sin espejos ni cumpleaños pensando que el tiempo no pasaba para mí! Es que ya, como les decía, hasta a qué horas me la casco, sabe esa gente. Pero bueno, tranquilos, que ahora le van a poner una multa de dos billones al villano, valga la aliteración.
No sé, bueno, supongo que esto es como la música, que hasta que no se consiguió que todos los acordes fuesen diabolicos a base de añadirles color, no se paró. Y ahora, ya ven, sólo nos queda la autenticidad del flamenco para poder pisar tierra. Que ya lo dice Camarón acompañado a la guitarra por Tomatito: "y ya no me cantes cigarra, ya para tu sonsonete... la vida, la vida es...".
Esa es la cuestión, el puto sonsonete que no cesa. Los acordes coloreados que al final siempre suenan a lo mismo. Sin alma. Que no por otra cosa enganchan tanto. Y nos alejan de la vida que es.
Ya digo, definitivamente me vuelvo al flamenco y que le den pol saco al Zuckerberg.
No sé, bueno, supongo que esto es como la música, que hasta que no se consiguió que todos los acordes fuesen diabolicos a base de añadirles color, no se paró. Y ahora, ya ven, sólo nos queda la autenticidad del flamenco para poder pisar tierra. Que ya lo dice Camarón acompañado a la guitarra por Tomatito: "y ya no me cantes cigarra, ya para tu sonsonete... la vida, la vida es...".
Esa es la cuestión, el puto sonsonete que no cesa. Los acordes coloreados que al final siempre suenan a lo mismo. Sin alma. Que no por otra cosa enganchan tanto. Y nos alejan de la vida que es.
Ya digo, definitivamente me vuelvo al flamenco y que le den pol saco al Zuckerberg.
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