Barajo la posibilidad de estar equivocándome de nuevo. Me adhiero sentimentalmente a los vídeos en los que se rechaza la forma en la que el gobierno de la nación, no digo ya de las comunidades autónomas, Cantabria es región y todo eso, porque es que me meo de la risa, me adhiero, digo, al rechazo de todas estas normas con pinta de arbitrarias y un enorme potencial de desestabilización psíquica de los que ya de por sí vivimos en precaria estabilidad. Pero puede que me esté equivocando, ya digo, una vez más, porque dada la fe con la que el 99,99 %, y me quedo corto, de la población cumple con esas normas algo tienen que tener en el sentido de ser las correctas para las circunstancias del momento que vivimos.
Y es que cada dos por tres recuerdo, y me muero de vergüenza, la postura rebelde que adopté cuando lo de aquellos maravillosos años en los que el dictador no se acababa nunca de morir y la inmensa mayoría de la gente parecía estar encantada de que así fuera. Tuvieron que pasar muchos años y tuve que tragarme muchos El País antes de caer en la cuenta de lo equivocado que había estado yo y lo acertada que había estado toda aquella gente de la que tanto había denostado. Efectivamente, como no podía ser de otra manera, el dictador acabó muriéndose y una oligarquía más o menos culta fue sustituida por otra oligarquía más o menos ignorante. Y eso fue todo lo que sacamos en limpio.
Sí, lo estamos viendo ahora, en todos esos vídeos de los rebeldes estadounidenses. No paran de hacer el ridículo. Tiran una estatua de quien sea y luego bailan como hotentotes alrededor de los escombros. Y mientras tanto los otros, los que se quedaron en casa estudiando, serán los que el día de mañana señorearán a estos rebeldes de hoy. No falla, phisic work: rebelde hoy, esclavo mañana. Porque no hay nada más antirevolucionario que la rebeldía. Es la pérdida de tiempo total.
En fin, ya lo dijo Critilo, mira el mundo del revés y lo verás al derecho. Si quieres ser revolucionario, siéntate en una mesa a estudiar y no tardarás en ver como el mundo va a mejor. Sí, lo tengo decidido, me voy a colocar el bozal y no me lo voy a quitar hasta que el Dr. Sánchez me alce el entredicho.
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