miércoles, 17 de noviembre de 2021

Por los cerros

Que en el mundo predominan los estúpidos es algo tan obvio que hasta da vergüenza recordarlo. Pero lo que no da vergüenza y es sumamente útil recordar es que también hay por ahí algunas personas realmente admirables que desde su casi anonimato aportan la sal sin la cual lo que se está cociendo sería a la postre indigerible. Pongamos que Jordan Peterson. Ya se lo he traído a colación aquí en repetidas ocasiones. Lo único que lamento es que mi inglés es tan limitado que a duras penas puedo sacar en limpio una pequeña parte de su legado. Pero ya saben lo payante, como dicen los franceses, que es la insistencia. Así es que veo los vídeos de Jordan dando continuamente marcha atrás para  que no se pase por alto nada. Aunque, tengo que decirles que hay algunos de sus vídeos con subtítulos en español, lo cual facilita mucho las cosas. 

En cualquier caso, Jordan es solo uno de entre mi particular santoral del momento. Porque esa es otra, el santoral no es eterno. De todos los que pasaron por él no son muchos los que, por más que permanezcan, siguen conservando su brillo inicial. El otro día, sin ir más lejos, les comentaba sobre la caída en desgracia de Adam Smith tras haber escuchado lo que sobre él dice Murray Rothbard. Sus razones para bajarle del podio me pareció que se caían de maduras, que así es como dice Salvatore Vargas cuando la solución de un problema matemático está ya cantada. ¡Adam Smith, por Dios, la propaganda anglosajona! Y viene Murray y te dice, no hombre, no, a los que tienes que venerar es a los últimos escolásticos españoles. Y entonces peregrinas a Salamanca y allí encuentras los prolegómenos de toda esta revolución de las ideas que ahora empiezan a cuajar entre los más aventajados. ¡Ya ven, españoles! ¿Quién lo iba a decir? 

Sí, por mucho estúpido arrogante que haya por ahí, también hay los suficientes admirables para bajarles los humos y poner las cosas en su sitio. La historia de Galileo se repite en el mundo ad infinitum. ¿Quién se acuerda ahora de todos aquellos poderosos que intentaron por medio de todo tipo de amenazas hacer retractarse a Galileo? Todo es cuestión de tiempo. La lucidez siempre prevalece a la larga. Por eso es tan importante la paciencia. Justo la virtud de la que más carecen los necios. 

En fin, la verdad es que ando medio dormido. He empezado a ir por las mañanas a nadar por aquello de ver si consigo que las piezas vuelvan a su lugar originario. Pero, de momento, lo único que noto es que me produce sueño, lo cual que tampoco es que me moleste. En fin, perdonen que me vaya por los cerros. 

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