domingo, 6 de mayo de 2018

Ana Patricia

El "hasta los niños lo saben" hay que cambiarlo en esta ocasión por "los que mejor lo saben son los niños". Y no por nada sino porque son ellos los que más horas meten viendo porno. "Deja eso y vete a estudiar a tu cuarto", le dice mamá, y, sí, obedece encantado en lo de irse a su cuarto, pero en lo de estudiar... bueno, gramática parda sí que estudian. ¿Qué hubiese hecho yo, madre mía, si a los doce o trece años hubiese tenido al alcance de un click todos esos vídeos esclarecedores? No, desde luego, en las actuales condiciones nadie hubiese sido capaz de escribir la obra maestra de la adolescencia, "My secret life", porque sin curiosidad insatisfecha nadie es capaz de fabular de esa manera. 

Así las cosas, más le hubiese valido a Ana Patricia Botín tomar el consejo de un niño antes de abrir la boca para decir semejante patochada a propósito de lo de la maná. Un niño cualquiera le hubiese dicho: "pero por Dios, Ana Patricia, si todo eso no es más que un inocente bukake. ¿Qué pasa, es que tú no ves porno? ¿Pues dónde crees que reside el atractivo de todas esas despedidas de soltero que traen a tanto guiri a Barcelona? ¡Pues en los bukakes, mujer! Mira, coje, agarra, enciende el ordenador y googlea porno. Abre cualquiera de las páginas y en el menú clica en categorias. Rápidamente verás que una de ellas es bukake. Ahí es donde podrás darte cuenta de hasta qué punto has metido la pata por querer pasarte de lista. Sí, mira, es complicado hacer populismo. Porque a la primera de cambio se vuelve contra ti. Una CEO tan importante debiera saber estas cosas. Porque después de oírte ya empiezo a dudar si mis ingentes caudales estarán a salvo en el banco que diriges."

En cualquier caso es curioso esto del porno. Nadie parece verlo, pero, después, la evidencia muestra que de cada diez páginas que se abren en internet una es un portal porno. Ya lo dice Houelebecq en sus novelas, que es el pasatiempo preferido de las clases pasivas. En definitiva, yo diría del porno, lo mismo que Cervantes dijo en la segunda parte de El Quijote a propósito de la primera que ya había sido publicada con gran éxito de público: los niños lo manosean, los jóvenes lo miran, los adultos lo entienden y los viejos se deleitan con él. Lo único que los unifica a todos es que todos se cuelgan del invento. ¡Las estadísticas no engañan! 

Así que much ado about nothing: tanto alboroto por un inocente bukake. Aplíquenle la lógica freudiana de andar por casa y comprenderán que no puede tratarse de otra cosa que del lógico resentimiento de las féminas y feminos castrati por no ser lo suficientemente valientes para liberar de vez en cuando el animal que llevan dentro... aunque sólo sea en su vida fantasmática. ¡Ay, Ana Patricia, qué desilusión contigo!

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