domingo, 20 de mayo de 2018

Looming

Looming es una palabra inglesa que me gusta. Es fácil interiorizarla porque recuerda a lomo, el de una colina por ejemplo, por encima del cual aparece algo. Los primeros signos de algo que se avecina. En realidad lo que nos diferencia de los perros, pongamos por caso, no es otra cosa que nuestra capacidad para interpretar esos signos y así irnos preparando para lo que viene. Y, también, hay que decirlo, la calidad de la capacidad para interpretar esos signos es lo que crea las jerarquías entre los humanos. Aunque, en cualquier caso, si en algo hay impostura es precisamente en esto porque hay mucho idiota, o sinvergüenza, que atina a decir lo que la gente gusta oír y ya tenemos líder en ciernes. Y sin embargo, ahí está la pobre Casandra que a la larga las acierta todas, pero a la corta todo el mundo la maldice. Son las cosas de la chusmática condición humana !y qué le vamos a hacer!

El caso es que he venido percibiendo en los últimos días unas ciertas cosillas looming en el horizonte. Inquietantes según como se mire. Porque, dicho sea de paso, para un tarao como yo, la vida es mucho más agradable cuando estamos en, por así decirlo, la parte baja del ciclo económico. Me parece que entonces es todo mucho más sosegado que es lo que a mí me va. Y es que de sobra es conocido que, por las propias leyes de la física, nada sube indefinidamente. Llega un momento en el que la atmósfera se enrarece y los motores no encuentran oxígeno para su combustión. Entonces, ya, lo que dé de sí la inercia. Y en esas me parece que estamos, en la fase de inercia y perdiendo fuelle. Es decir, recurriendo mucho a la historia para darnos ánimo con aquel proverbio que sostiene que donde hubo siempre queda. 

Pero los facts no engañan: el precio del petróleo se ha doblado en un par de años, los precios de la hostelería se han disparado y tanto Turquía como Egipto exhiben su envidiable músculo turístico a precio de saldo. Y eso por no hablar de las cosas del espíritu, porque, ahí, hemos recibido tanta leña últimamente que ya solo falta la cerilla que la prenda. Dios no lo quiera, pero nuestro esfuerzo por balcanizarnos nos está poniendo en un verdadero brete. El uso de la fuerza también va looming cada vez más por artículos de opinión y conversaciones de sobremesa. 

En resumidas cuentas, que looming viene a ser barruntar. Y lo que un servidor barrunta es que el ciclo que le dicen virtuoso se está convirtiendo en vicioso. ¡Demasiada coca en el mercado! Y lo digo por mí que ya se me está perforando el tabique de tanto esnifar.  

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