viernes, 25 de mayo de 2018

Puta vaguería

Unas cosas traen otras y las otras las de más allá y al final pasa lo que pasa y la tendencia general es decir "a mí que me registren". 

De los periódicos:

"Eugenia Martínez de Irujo, rota de dolor tras una triste pérdida.


La Duquesa de Montoro ha expresado su dolor en la red social ante la muerte de su cerdo Bacon.

«Baconcito, mi niño nos ha dejado. Hoy es un día muy, muy triste para mí...», ha confesado la Duquesa de Montoro en su red social, demostrando que es una mujer de lo más sensible y que su pasión por los animales va más allá, heredada de su madre. El animal llevaba ya varios años enfermo de neumonía, como la propia Martínez de Irujo explicó en su momento."


Aparte de una sintaxis propia de iletrados, a mi juicio de especialista de la cosa es de todo punto imposible estar varios años enfermo de neumonía. Aunque visto desde otra perspectiva quizá sea la milonga que se inventó el veterinario para sacarle más cuartos a esa mujer "de lo más sensible" que como todos ustedes sabrán es la forma políticamente correcta de llamar a alguien oligofrénico. Su pasión por lo animales que "va más allá". O sea, exactamente igual que le pasaba a Hitler, el "de lo más sensible" por antonomasia que utilizó todo su poder en la persecución del ideal de transformar la lealtad humana en sumisión animal. Total, sólo hay un pasito, decía, y miles de millones le creyeron a pies juntillas por siempre jamás, como queda desmostrado meridianamente en esas declaraciones de la Duquesa de Montoro que no se si parten el corazón de tristeza o el culo de risa. 

De todas formas, una cosa es la sensibilidad y otra el estómago. ¡A D. G.! Porque el caso es que leía ayer un informe sobre la industria cárnica en España en el que se afirmaba con datos en la mano que los españoles salimos a 18 animales terrestres por persona y año. Claro, si descontamos los veganos a lo mejor los bárbaros salimos a 19 ó 20 per cápita. Imagínense la hecatombe cotidiana, porque aunque algunos de esos animales sean pollos o gallinas, otros son vacas, cerdos y caballos. Pero en fin, pelillos a la mar, porque lo que cuenta es que el sindicato de la limpieza de Palencia ha dicho que no cuenten con ellos para quitar la mierda de perro de los parques. Y es que, ¿para qué quitarla si es precisamente la mierda de sus congéneres la que hace las delicias de los perros? Y por ende de sus dueños. Y por otra lado, ¿para qué quieren parques los humanos en habiendo tantos bares? No tiene punto de comparación el solaz que se obtiene en uno y otro lado. 

Por lo demás, como decía la Zambrano, no hay sueño del que no se despierte ni ilusión de la que no se aterrice como puedas. ¡Y qué le vamos a hacer!, como decía para todo lo absurdo el gran Borges. El ser humano está hecho para tender hacia la sensibilidad que es algo que se adapta como un guante a ley del mínimo esfuerzo. Puta vaguería en definitiva.    

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