martes, 29 de mayo de 2018

Provectos

En el somero vistazo que echo a la prensa digital, a la de papel ni la huelo, me quedo con un titular: "Juanjo Artero: los partidos son agencias de colocación para incompetentes". Por lo visto el tal Juanjo es un actor de cierto renombre, lo cual sirve para que trascienda lo que piensa que no es otra cosa que lo que pensamos cientos, miles, y acaso millones, de mindundis que estamos atrapados en la irrelevancia y, sobre todo, el desistimiento. ¡Qué les den!

Ahora bien, sería de gran utilidad dejar a un lado los eufemismos e ir por lo directo: decir agencia de colocación para incompetentes es usar demasiadas palabras para lo que se puede decir con sólo una mucho más expresiva y verídica: mafia. Desde que tengo uso de razón vengo viendo como los incompetentes se apuntan a las mafias para resolver sus vidas mucho más allá de lo meramente crematístico. Supongo que tiene que haber algo puramente biológico en esa propensión. Instinto de supervivencia, conservación de la especie, ese tipo de cosas. 

Claro que ¿quiénes son los incompetentes? ¿Acaso no lo soy yo? ¿O es que no estuve en su momento apuntado a algunas mafillas que me facilitaron, y mucho, las cosas de comer? Así que, una vez más, todo es cuestión de grados y, como dijo aquel, que tire la primera piedra, etc.. Por lo tanto, como se suele decir, seamos serios: aquí, por la propia naturaleza de las cosas, o por la descarnada biología si mejor quieren, todos tenemos una innata tendencia a asociarnos para delinquir so capa de filantropía y milongas por el estilo. Y en eso consiste la gracia, en saber disimular para que lo que es aprovechamiento fraudulento parezca vocación de servicio, entrega a la causa o, ya, llevado a extremos delirantes, santidad. 

En fin, qué aburrido es todo esto de los comportamientos humanos. ¡Es todo tan previsible! Menos que mal que nos queda el fatigoso e infinito camino del aprendizaje de las diversas ciencias porque, si no, a quoi bon seguir viviendo con todos los gastos de mantenimiento que conlleva la condición provecta. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario