Hay días que sí y días que no. Me refiero a mi convencimiento sobre la actividad política del Presidente Rajoy. ¿Está acertando? ¿Se está equivocando? Bueno, si uno da alguna credibilidad a los artículos de prensa por fuerza tiene que llegar a la conclusión de que se está equivocando por goleada. Pero, después, uno va echa mano de sus autores preferidos y, sobre todo, se para a pensar por sí mismo y, ya, es otra cosa. En cierta medida, ya lo he dicho alguna vez, me recuerda a Foción, quizá el arconte de Atenas con mayores simpatías. Lo que no quita para que tuviese que acabar la vida por medio de la cicuta.
No sé si se equivoca el Sr. Rajoy o no, pero de lo que sí estoy seguro es de que se equivocaron todos los que le precedieron en el poder de hace cuarenta años para acá. Y así han sido las enormes dimensiones del carajal que le dejaron. El haber permitido el mangoneo de una especie de banco central en forma de caja de ahorros a cada uno de los reyezuelos locales no se le ocurre ni al que asó la manteca. Sin esa locura nunca hubiese existido la famosa burbuja inmobiliaria como demuestra que los bancos profesionales siguen ahí tan pichis y cajas apenas quedan. Luego está el asunto de la educación al vostre gust. Cada uno contando le feria según le fue en ella. Con todas las mentiras necesarias para adaptar la realidad a los delirios sentimentales de cada cual. Incluso se tachó de inmensa riqueza cultural la construcción de barreras idiomáticas que no existían, despreciando el sentido común y enorme esfuerzo de la ciudadanía para, precisamente, tirarlas abajo para mejor entenderse con la vecindad. En fin, lo de todos conocido.
El caso es que un día te levantas, miras alrededor y te dices, ¡caray, parece que se han cambiado las tornas! En Cataluña el partido más votado es español hasta las cachas. La credibilidad exterior de los separatistas se ha menoscabado considerablemente a la vista de los actuales acontecimientos. El peligro rojo de Podemos se ha ido por el retrete de un chalet en la Sierra. La economía, dentro de lo que cabe, parece estar mejor asegurada que nunca lo estuvo al vaivén de los ciclos. Y last, but no lest, el casi milagroso cambio de táctica política del líder socialista. Se cayó del caballo y vio con absoluta nitidez que los nacionalistas lo que en realidad son es nazis puros y duros. Y no para de recordárselo a la menor oportunidad. Sí, de pronto, el panorama desde el puente ha cambiado a bastante mejor. Y no sé si las tácticas políticas del Sr. Rajoy habrán tenido mucho o poco que ver en ello, pero los hechos son los hechos y eso es lo que cuenta. Que cada uno lo aprecie como quiera. Pero personalmente seguiré pensando que prudentia curas, es decir, que hay que dar tiempo al tiempo y no dejarse influir por los cantos de las sirenas. Y en eso Rajoy... aunque luego le obliguemos a tragarse la cicuta.
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