sábado, 19 de mayo de 2018

Trending

Si a cualquier vulgaridad la nombras en inglés automáticamente la proporcionas carisma. Así, si al tema del momento le dices trending topic ya la tenemos montada para rato. Para rato corto, bien es verdad, exactamente lo mismo que cuando dices tema del momento. Y así se nos van los años, de trending a trending, y tiro porque me toca. El caso es que el trending proporcione materia para la indignación de los puros porque, si no, a qué tanto barullo. 

Ahora tenemos en la cima lo del chalet que se han comprado dos líderes comunistas. Pues sí, como para extrañarse después de venir toda la vida viendo las salas del Vaticano. "Mi Reino no es de este mundo", decía esa gente que podría haber añadido perfectamente "pero por si las moscas lo voy a adelantar un poquito". Personalmente nunca he conocido a un rojo de verdad que no tuviese pasión por el dinero, pero no para jugar con él al Palé, no, siempre lo quieren para darse todos los gustos que se supone puede dar el dinero: amantes, coches de lujo, segundas viviendas, viajes exóticos... ¡que no farte de na! Así que lo del chalet, much ado about nothing, que diría Shakespeare O sea, todo previsible. Una obviedad aburrida. 

Lo de hace unas semanas fue más serio, porque mandó a unos inocentes a la cárcel para dar gusto al populacho y, sobre todo, a la populacha. En definitiva de lo que se ha tratado ha sido en convertir en delito lo que no es más que el mal gusto propio de la juventud que no se ha desprendido de la  adolescencia. Es el signo de los tiempos, dicen. De todos los tiempos, digo yo. Organizar un bukake, o gang bang, que no sé, para cerciorarse de que todos la tienen larga. Es, en definitiva, la degeneración absoluta de la berrea. Nada de competencia, todo cooperación. Eso sí que es el triunfo del cristianismo. O del comunismo, que tanto da. Porque no se me alcanza como se puede llegar más lejos en la cosa de la compartición después de haber llegado a la vagina.

No sé, pero pasando de la teoría a los hechos se me ocurre que las personas adultas y con alguna erudición de la sensibilidad debiéramos hacer algo para sacar a esos chicos de la cárcel. Porque hay una obligación moral de intentar corregir las injusticias una vez son conocidas. Porque mujeres que se prestan al juego del bukake, o gang bang, que no sé,  las hay a miles o millones. Es más de lo mismo, la falta de autoestima de la juventud que adolece todavía. Se sienten las pobres faraonas por un rato y eso las alivia. Yo he conocido a algunas de esas y con los años he llegado a la conclusión de que lo que hacían no era más que su particular camino de maduración. De hecho, todas fueron después excelentes madres. 

En fin, como dicen los estudiantes a las pupilas del Opus Dei, más masturbación y menos oración. A lo mejor así sacábamos a esos chicos de la cárcel. 

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