Estuve viendo ayer un rato un programa de la NHK titulado algo así como "An street elsewhere". Una reportera va por la calle preguntando a la gente. Entra en un fish and chips que por comparación a los que yo recuerdo de aquella Inglaterra de los sesenta parecía un cinco estrellas. Se podía escoger entre treinta o cuarenta pescados y el aceite de las freidoras parecía recién llegado de Jaén. Todo lucía impoluto. Y nada de envases plásticos para envolver el take away, desde luego. Así, a primera impresión, podría tratarse de California o cosa por el estilo. En una plazoleta habían colocado arena en el suelo y una red para jugar al boleibol. Era la hora del break del mediodía y allí estaban un grupo de cachos y cachas practicando el deporte. En vez de en comer preferían gastar sus cincuenta minutos de asueto en esa actividad. Luego en la playa un grupo de remeros se entrenaban para una competición. Eran cuatro con su timonel por embarcación. La poca variedad étnica se limitaba a orientales. ¿Era inevitable preguntarte de continuo dónde demonios será esto? Entonces la reportera vio un mercado como cualquiera de los que hay en una ciudad española y decidió entrar a ver lo que se cocía dentro. Estaban las frutas, los pescados, las carnes, todo colocado como para una postal de propaganda turística. Hasta que en una carnicería puede descubrir el pastel: vendían conejo salvaje, lo cual ya mosqueaba, pero luego, en el otro extremo del aparador, todo era carne de canguro. Lo mejor el solomillo, dijo la carnicera. Pero también el rabo es muy preciado. Ya está, no hace falta más.
Elsewhere. Cualquier sitio. Con alto standard living, por supuesto. Esa y no otra es la aspiración universal. Buen clima, baja densidad demográfica, alto nivel de educación, poco tráfico rodado, nada de plásticos, alimentación equilibrada, ejercicio de mantenimiento... y ni un bar en todo el trayecto recorrido por la reportera. Por lo menos tuvo el buen gusto de no reparar en ellos caso de haberlos. ¿Quién no iba a querer vivir en un sitio así? Libre de tradiciones para mayor gloria del espíritu.
Esa es la cuestión, que todo lo que merece la pena es radicalmente idéntico. Las diferencias, el multiculturalismo que le dicen, es el producto de las miserias humanas. Así que ojo al parche cuando los sitios empiezan a exhibir nombre. Mucho más fiable cuando es Elsewhere.
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