Creo que hay dos frases desdichadas con las que se puede resumir todo este barullo de la política patria. Una la pronunció el actual Presidente, Dotor Sánchez: "usted es un indecente", le espetó, así, a bote pronto, como se dice ahora, al entonces Presidente, Registrador Rajoy. La otra la soltó al tresbolillo un diputat catalán de rancio abolengo en el Parlament regional: "esto siempre ha sido nuestro y lo seguirá siendo".
Dos frases que expresan a la perfección dos sentimientos que por asquerosos envenenan, o imposibilitan, cualquier intento de convivencia civilizada. Uno, el de los socialistas, la superioridad moral. Dos, el de los nacionalistas, la superioridad genética. Dos superioridades que casan a la perfección y de ahí su fácil entendimiento. No en vano la ideología más poderosa del siglo pasado fue el nacionalsocialismo. Del siglo pasado, y de éste y de los que vendrán, porque a los desheredados de los dioses, que siempre serán mayoría, no les queda más posibilidad de consuelo que acogerse a los sentimientos. O sea, lo que no necesita de la inteligencia, y el esfuerzo, para alcanzar la excelencia. ¡Ya me dirán quién va a poder contra eso!
En resumidas cuentas, que no será por falta de pistas que no sepamos de qué va este invento. Y menos mal que nos queda Bruselas, porque si no... no quiero ni pensar cómo estaríamos a estas alturas.
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