Hay otros alimentos a cierta profundidad que atraen el interés de mucha más gente de la que se tiende a pensar. Resulta que, no hace mucho, los miembros del Instituto de Física Teórica dieron un ciclo de conferencias sobre los elementos constitutivos de la materia. Pues bien, esas conferencias las gravaron y colgaron luego en youtube. Y lo más sorprendente, y marvilloso, de todo este asunto son los muchos miles, cientos de miles, de visitas que tienen esas conferencias.
Los elementos constitutivos de la materia, como interactuan entre ellos y demás, es algo endemoniadamente complicado y así, a vista de profano, da la impresión de nunca se va a llegar a comprender del todo. Pero, como con tantas otras cosas que son en principio inaprensibles, lo interesante es el afinamiento del espíritu que se consigue especulando sobre ellas en un intento tantas veces frustrante de vislumbrar lo que hay un poquito más allá.
Y ese afinamiento del espíritu es para mí la clave del sólido mantenimiento de todo este tinglado en el que vivimos que juzgando sólo por el ruido que mete siempre parece que está a un punto de la ruina total. Pero nada más lejos, ya digo, que son cientos de miles los que dedican sus ocios a la música callada del saber... por cierto, alguno de ustedes sabe a que velocidad tiene que salir del fusil una bala disparada horizontalmente, pongamos que en Finisterre, para llegar a la otra orilla del Atlantico sin caer al agua. Tengan en cuenta que la bala cae 9,81 metros por segundo y que el radio de la Tierra es de 6371 kilómetros. Música callada.
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