lunes, 10 de septiembre de 2018

Lo peor de lo peor

Leí no sé donde que no sé quién había dicho que el arte y la ciencia nos hacen mejores. Con pocas cosas podría yo estar más de acuerdo. Y también quiero decir que por ser mejor no me refiero a ayudar a las viejecitas a cruzar la calle, que eso lo puede hacer divinamente un socialista y seguirá siendo una desgracia para la humanidad, no, me quiero referir a esa dilatación de la sensibilidad que te permite captar la radical complejidad de absolutamente todo, empezando por lo a primera vista más simple. 

Ahora, con la vejez, me asaltan con persistencia los ataques de melancolía, cosa que no sé si es lo normal o la consecuencia de un pasado del que no me siento orgulloso ni mucho menos. Me quedo largos ratos apesadumbrado por la insistencia del recuerdo de momentos siniestros de mi existencia. De la cantidad de cosas que quisiera no haber hecho, pero las hice con las consiguientes consecuencias calamitosas en propia carne, pero sobre todo en ajena. Quizá es que la vida no puede ser de otra manera, pero eso no me consuela. 

Por otro lado, aunque menos, y no sé por qué, también sufro por cantidad de cosas que no hice habiéndolas podido hacer si hubiese estado a lo que estaba. Sin duda me faltó inteligencia. No alcancé a comprender hasta muy tarde, cuando ya cabía poca reparación, que había sido un privilegiado en oportunidades y que por pura necedad había tirado la mayoría por el retrete. Como todos los idiotas perdí la vida dejándome arrastrar por las modas del momento, ciego de soberbia e ignorante total de mis monstruosas limitaciones. 

En fin, en cualquier caso, más vale tarde que nunca dice el dicho. Siempre se está a tiempo de saltar por el portillo del caer en la cuenta, como decía Gracián. El caso es tratar de corregir esa ceguera para saber más o menos cuales son los límites de tu ignorancia. Porque saber los límites ya es ser menos ignorante. Y una buena herramienta para intentarlo al menos, pienso, es el estudio. No sé si habrá otras formas de dilatar la sensibilidad. Me temo que no. Y una vez dilatada, automáticamente, ya eres mejor persona. ¿Por qué? Porque si comprendes la radical complejidad de las cosas estás incapacitado para ser cura, que no se engañen, es lo peor de lo peor. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario