sábado, 13 de junio de 2020

Bajada de humos

Esto de la geometría me tiene muy mosqueado. De hecho me provoca una especie de enfermedad maníaco-depresiva o bipolaridad, como ahora lo llaman. Me pongo a ello, estoy media hora dándole vueltas y me desespero. Sin embargo, otras veces, ¡zas!, a la primera. Y se me exalta el ánimo más de lo que justifica el hallazgo. Supongo que en todo ello juega un papel determinante lo que le dicen inteligencia emocional que, cualquier cosa que eso sea, de lo que estoy seguro es de que yo tengo muy poca. No controlo nada de nada. 

Le comentaba el otro día a Isi sobre estas cosas y le comparaba la geometría con el ajedrez. Le decía que para las dos cosas hace falta intuición, pero también mucha memoria. Me contestó que el ajedrez es prácticamente todo cuestión de memoria como demuestra el que los ordenadores sean capaces de ganar a los mejores ajedrecistas. Pues sí, y supongo que la geometría igual: si tienes unos cuantos miles de triquiñuelas, o teoremas, en el disco duro del cerebro no hay problema que se te resista. Y entonces ¿qué papel le reservamos a la intuición? O la inteligencia, si es que es lo mismo. Bueno, supongo que el del ordenamiento lógico de las triquiñuelas o teoremas que se adecuan al problema que te traes entre manos. 

Sal Khan alude con frecuencia a la calidad de intuitiva que tiene una explicación. Me imagino que se refiere a la mayor o menor facilidad para realizar ese ordenamiento lógico que les decía. Si eres capaz de pensar las fórmulas en términos temporoespaciales, entonces, la cosa se facilita mucho. Bueno, mejor poner un ejemplo. Si tu escuchas que la suma del cuadrado de los catetos es igual al cuadrado de la hipotenusa, puedes hacer dos cosas, creértelo y aplicarlo cuando venga al caso o imaginarte un triangulo rectángulo en el que cada uno de sus lados se transforma en un cuadrado. A partir de ahí no es muy difícil demostrar que el área del cuadrado formado con la hipotenusa es igual a la suma de las áreas de los cuadrados formados con los catetos. De hecho, me han dicho que hay un libro que recoge unas mil demostraciones diferentes que confirman esa intuición. De hecho, yo de niño conocía dos o tres de ellas. Sin embargo hay cuestiones de importancia vital que como suelen decir los que las explican son antiintuitivas. Es lo que pasa con eso que llaman mecánica cuántica. Eso de que a escala cuántica los fenómenos mecánicos se comporten de forma diferente en función de que las estés observando o no te lo tienes que creer porque los experimentos lo demuestran, pero nunca lo podrás comprender. Bueno, en realidad, los comportamientos humanos si que se atienen a esa regla y lo comprendemos perfectamente, pero esto es ya otro tema. 

La verdad es que no sé a cuento de qué me he explayado con estos asuntos que no llevan a parte alguna. Supongo que habrá sido por calmar la ansiedad que me produce constatar que mi habilidad para la geometría es harto limitada. Cada vez que me pongo ante un problema no puedo evitar pensar que me estoy haciendo un test de inteligencia... del que salgo escaldado las más de las veces. Bueno, en cualquier caso, nunca está de más recurrir a técnicas de bajada de humos.  

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