miércoles, 3 de junio de 2020

Trucos

Los habemos que nunca conseguiremos salir adelante con esto de la geometría. Tendríamos que ser para ello como Harry, el chico que sabía trucos. ¿Se acuerdan de aquel personaje del Tercer Hombre que interpretaba Orson Welles? Era malísimo y en el colegio ya despuntaba: sabía trucos. Saber trucos o no saberlos, esa es la cuestión. Porque los trucos tienen que ver con la agilidad mental para interrelacionar lo que tienes en la cabeza que, en el peor de los casos, siempre es mogollón. O sea, saber trucos es sinónimo de inteligencia, justo lo que a mí me escasea. 

Bueno, a mí y al común de los mortales salvo un mínimo porcentaje que nunca me atrevería a cuantificar. Así es que lo único interesante que podemos hacer en la vida es identificar a alguno de los miembros de esa ínfima minoría y dedicarle toda la atención de la que seamos capaces... que nunca es mucha, precisamente porque la falta de inteligencia también se podría definir como incapacidad para mantener la atención más allá de un par de silogismos. 

Pero, bueno, no se me amohinen que para fabricar músculo se inventó la gimnasia y, para medir la fuerza que se va adquiriendo con la gimnasia, la geometría. Porque esa es otra, que "quod natura non dat, Salmantica non praestat". En fin, ya ven, otra vez con la ilusión hemos topado. O la esperanza, que viene a ser lo mismo. Porque de donde no hay nada sacas por mucho que horades hasta el mismísimo centro de la tierra... y perdonen mis metáforas que, como buen blasonador de barojiano, nunca debiera usarlas. 

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