sábado, 20 de junio de 2020

Pisístrato again

Esto tiene una pinta de ir a acabar mal que tira para atrás. El vicepresidente Iglesias tiene veinticinco guardias civiles escoltando su casa y a los ciudadanos que se acercan por allí les multan. Por otra parte el gobierno ha mandado pintar las furgonetas y los buzones de correos con los colores del arco iris que como supongo que todos ustedes sabrán son los de la bandera de maricones y lesbianas. Y lo digo así porque creo que dado el cariz de provocación que están tomando las cosas se está haciendo muy conveniente volver a los viejos chistes de mariquitas y bolleras que, dicho sea de paso, estaban entre los que más gracia hacían al populus impurgatum... que ahí sí que tenía tajo Freud. 

Los partidos que dicen de izquierda, es decir, los de la gente vaga... sí, porque dicen que son los de la envidia, el rencor, el odio y demás sentimientos miserables, que sí, que puede ser que sí, pero preguntémonos de dónde les viene ese miserable sentir... se lo digo al cien por cien seguro, de la puta vaguería. Luego, ya, se podrá lucubrar todo lo que ustedes quieran acerca del porqué de la vaguería. Recuerdo que antiguamente, y puede que ahora también, se solía decir que el niño era muy inteligente, pero muy vago y por eso sacaba malas notas. No sé, puede ser, pero yo tiendo a pensar que esa composición de lugar no es más que un consuelo que se construyen los padres para no tener que aceptar que han engendrado a un perfecto inútil. En mi experiencia, los vagos, o gente de izquierdas, llámenlos como quieran, son personas con serios problemas de comprensión lectora. O, como dicen las analectas, incapaces de abarcar el todo con su pensamiento y, por tal, tendentes a tomar la parte por el todo. Pensamiento sinecdótico que le dicen. Por lo de la sinécdoque.

En fin, por todo lo cual, como digo, las cosas tienen muy mala pinta. Porque si ustedes miran por ahí con un poco de atención verán que a la arrogancia de maricones y lesbianas se le está empezando a oponer un frente intelectual que tiene como punta de lanza el cuestionamiento de la democracia. No puede ser, dicen, que gente que nunca ha trabajado lleguen a ministros o presidentes de gobierno por el simple procedimiento de prometer imposibles. Que es en lo que estamos ahora. Y por eso es que en lontananza, looming, que dicen los ingleses, se vean asomar ya las vanguardias de las tropas de Pisístrato. Sí, mis queridos niños, Solón era muy inteligente y redactó una constitución maravillosa, pero con palabras no se construyen las acrópolis. Hasta que llegó Pisístrato con la rebaja, Atenas era todo lo igualitaria y divertida para los señoritos que ustedes quieran, pero los supermercados estaban desabastecidos. Por eso Pisístrato murió de viejo en la cama después de haber puesto a Atenas a la cabeza de toda la Hélade en lo que a prosperidad se refiere. Un ejemplo, en definitiva, que nunca muere.

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