domingo, 31 de enero de 2021

Pero con Netflix

Sánchez Drago ha traspasado las fronteras con su "Quédate en casa". Lo escuché por primera vez en TVLibertés. Sin duda es una pieza maestra del género libelo, a la altura del "J´accuse" de Zola. Por supuesto que después del revuelo que produjo el "j´accuse" zoliano el pueblo, o eso que llaman pueblo, francés siguió siendo tan antisemita, si no más, que antes, pero las élites, que es para quienes en el fondo se escriben estas cosas, se vio forzada a verse en el espejo. Ahora espero que con el "quédate en casa" pase lo mismo. El populus seguirá enmascarillado y ejerciendo de policía del vecino, pero a la gente ilustrada no le quedará más remedio que contemplarse en toda su fealdad de corderito acojonado. 

Hay un momento en ese libelo que me parece especialmente luminoso. Cuando dice: quédate en casa, pero con netflix. Supongo que a la inmensa mayoría esa adversativa no le dirá nada, porque ¿qué de malo puede haber en tener tanto entretenimiento a mano por ocho euros al mes? ¡Sancta simplicitas! Como si pudiese haber duros a cuatro pesetas. Bueno, parece que algunos todavía no se han enterado del decisivo papel instigador del consumismo que tuvo Hollywood. Aquellas maravillosas películas de Doris Day. Aquello era como el famoso "tenin de tot" que decía el ínclito Pujol. Aquellos polvos que trajeron esta ruina, no ambiental, que me la suda, sino moral. La realización personal en base a la posesión de objetos. De entonces para acá no ha habido más "cultura" que esa. Todo el día de aquí para allá sin otra cosa en la cabeza que la obsesión por tenerla más larga que el vecino. Lo de ahora de netflix va de a ver quién quiere más a los animales, quién es más tolerante con las minorías oprimidas, quién es más solidario, quién, en definitiva, es el perfecto socialdemócrata. Sí, ya sé que pensarán que estoy loco, cuento con ello, pero para mí netflix no tiene otra función que la de convertir al ciudadano en policía del vecino no vaya a ser que éste se le desvíe por derroteros liberales. ¿O es que acaso no han visto lo que está pasando estos días que corren con los youtubers que se han ido a vivir a Andorra? ¿Quién creen ustedes que ha aleccionado a esa jauría que les persigue con saña? Pues, exactamente, netflix. Pero, en fin, ¡vaya usted a convencer a un heroinómano de que la heroína le está comiendo el coco! 

Por lo demás, ayer vi un vídeo que ha colgado en youtube un español que vive en Suecia. Todo funciona allí con normalidad. Por lo visto el gobierno ha dicho a la gente que se responsabilice de sus cosas y la gente se responsabiliza. O sea, un país de gente adulta. Eso es todo. 

sábado, 30 de enero de 2021

Don Cojón

Ya hace demasiados años que vengo, más que pensando, creyendo que un malhablao es alguien de tan pocos recursos intelectuales que intenta defenderse amedrentando con el lenguaje. Es como si supiesen que una persona educada nunca va a llevar la contraria a alguien que habla así. Pero, en fin, voy y descubro a Don Cojón y me doy cuenta de que mi creencia, que no pensamiento, no era más que otro prejuicio. Don Cojón suelta tacos hasta decir basta, pero se nota de lejos que solo es para dar énfasis a un discurso propio de quien tiene muchas horas de estudio y reflexión detrás de sí. Quizá es que Don cojón ha caído en la cuenta de que ese tipo de énfasis es el único que funciona entre la gente a la que quisiera dirigirse, es decir, a las masas aborregadas. Bueno, Alfredo Díaz también usa ese recurso con profusión y, hasta la misma Ter, o los mismísimos Invicthor o El Rubius, no lo echan en saco roto. ¡Por algo será!

Y es que ahí está el punto y la enjundia de todo este asunto, en esa necesidad que siente la gente esclarecida, sobre todo cuando es joven, de desasnar a las masas aborregadas. Y, claro, muchos son los llamados a este negocio y muy pocos los escogidos que dan con la clave para conseguir grandes audiencias. Porque hay que ser muy inteligente y, sobre todo, haber leído mucho, para tener éxito cuando te dedicas a deconstruir el discurso oficial a la vez que construyes otro mucho más inteligente y por tanto de difícil digestión para los estómagos todavía acostumbrados a la leche materna. En el fondo, estos chavales son, sin quizá saberlo, herederos directos del de Belmonte de Calatayud, es decir, el gran gurú de la modernidad que entre otras grandes aportaciones al pensamiento mundial dejó aquella que preconiza que no hay nada más estúpido que el que por la compasión de los desgraciados se perjudique a los afortunados... estupidez que, por cierto, es, exactamente, la clave de bóveda de la religión socialdemócrata. Fíjense bien y descubrirán que todo el discurso oficial, venga de la parte que venga, solo consiste en dar carta de naturaleza a esa estupidez. Lo que se llama populismo para que nos entendamos. Y eso es precisamente lo que esa gente que les he mencionado trata de poner negro sobre blanco utilizando los tacos como herramienta de enganche. 

Bueno, no voy a continuar mucho más con este asunto  porque pienso que ya he dicho bastante. Solo recomendarles que se desprejuicien -¿se puede decir así?- y en vez de ver la tele, sobre todo DW, la oficial alemana, que es la más basura de todas, y leer periódicos, infórmense de por dónde va, y sobre todo va a ir, el mundo escuchando a esos youtubers de los que les hablo. Porque, al fin y al cabo, no preconizan otra cosa que lo que ha dado resultado en los países a los que mejor les va. 

viernes, 29 de enero de 2021

Deterrence

Deterrence en inglés es lo mismo que disuasión en español. Y es una palabra que se usó muchísimo cuando aquellos años de la guerra fría que los gobiernos no necesitaban del covid para acojonar al personal porque contaban con el botón nuclear. La cosa iba de que los presidentes de Rusia y los EEUU iban siempre con un maletín dentro del cual había un botón que si le apretaban se iba todo el mundo mundial a tomar pol saco. Claro, la cosa era tan monumental que había que pensárselo incluso más de dos veces. Y bien que se lo pensaron porque a la hora de la verdad no pasó nada de nada. Al final lo de los famosos botones solo servía para que la gente del común hiciera chistes. Ya se sabe lo poco seria que es la gente del común cuando no le falta de nada. 

El caso es que el otro día "ese hombre", Putin, grabó un vídeo para explicarle al respetable, una vez más, el efecto salvífico que tienen las bombas nucleares. Vamos, que la cosa está tan asumida que ya ni los más progres entre los progres hablan de desnuclearización cuando quieren exhibir su pacifismo. Hasta un tonto comprende que con un cachas lo mejor es no meterse en líos. Que la fuerza es disuasoria es algo elemental y, aunque no se sea consciente de ello, la gente se rodea de ciertos objetos cuya finalidad no es otra que proveerse de fuerza. Los perros, por ejemplo, y mira que lo siento tener que desvelar tan perversa finalidad de tan amado objeto... o sujeto si quieren, que por mí nada hay que objetar a la elevación en la escala filogenética de cualquier cosa que sea. Por cierto que Putin tiene unos perrazos que te cagas por la pata abajo con solo verlos de lejos. 

Les contaba estas cosas porque he estado viendo un video en el que dos afamados youtubers se dedicaban a reflexionar sobre la relación que tienen los tejanos con las armas. En Texas, decían, la gente sabe que un determinado porcentaje de las personas con las que se cruza por la calle lleva un arma en el bolsillo. Y eso, sin la menor duda, contribuye al ejercicio de la amabilidad que, como es notorio y muy sabido, es una de las principales señas de identidad de los tejanos. Y, por lo demás, no sé como andarán las estadísticas, pero me consta que las muertes por disparos de armas en Texas no debe ser mucho mayor que las que hay en otros lugares del mundo en donde la posesión de armas de fuego está prohibida. 

Personalmente, tardé mucho en comprender el poder disuasorio de la libre posesión de armas de fuego. Algunas veces lo comenté con conocidos y pienso que me tomaron por loco. Pero el espinoso asunto de la ETA me abrió los ojos al respecto. ¿O es que piensan ustedes que si la gente en España hubiese tenido el mismo acceso a las armas de fuego que tienen en Texas, la ETA hubiera matado lo que mató y durado lo que duró? Pues francamente, yo pienso que no. Si los pistoleros vascos hubieran sabido que la gente a por la que iban tenía armas en casa otro gallo les hubiera cantado porque nunca se les hubiera ido de la cabeza la simple idea de que donde las dan las toman. Claro que lo que ellos sabían era que nunca iban a tomar nada de aquellos a los que habían dado porque ya se encargaba bien el gobierno de la nación de impedírselo. Sí, esa es la real cuestión, que el gobierno de la nación implementa, como ellos dicen, leyes para que solo los malos puedan estar en posesión de armas de fuego y así ¿ya me dirán ustedes que coño deterrence, disuasión, o como le quieran llamar, va a haber? 

miércoles, 27 de enero de 2021

Moral de victoria

Ayer les comentaba que unos cuantos de entre los youtubers más exitosos se han instalado en Andorra para salvaguardar sus ingresos. Yo ya conocía a algunos, como Alfredo Diaz o Jaime Altozano o Ter, que considero hacen un trabajo realmente notable y, supongo, ganarán sus buenos dineritos, aunque no tengo noticia de que por el momento ninguno de los tres haya decidido trasladar su residencia. Pero de los que se han trasladado nunca había tenido el gusto, como el Rubius, o Invicthor, y tenía curiosidad por ver lo que hacen porque, entre otras cosas, he escuchado a Oscar Vara, uno de mis economistas de cabecera, decir cosas buenas de ellos. Así que ayer pase un rato viendo vídeos de esa gente. 

Pues bien, me pareció de lo más interesante y comprendí que sin conocer estas cosas se carece de elementos de juicio muy importantes para interpretar el mundo en el que vivimos. Hay que tener en cuenta que estos chicos tienen millones, muchos millones, de seguidores que se toman lo que escuchan como si fuese la palabra de dios. Y es que, si han llegado tan lejos, no es por otra cosa que por su facilidad de palabra y la coherencia de su discurso. Y son guapitos y tal, cosa también de suma importancia para gustar. 

Y qué pasa cuando un tipo no para de largar desde una tribuna levantada al efecto: pues muy sencillo, que imparte doctrina. Doctrina para millones de seguidores. Y aquí es donde viene lo más interesante de todo esto que no es otra cosa que la para algunos terrible constatación de que la doctrina que imparten esos chavales es un torpedo que va directo a la línea de flotación del navío socialdemócrata. Por así decirlo, estos youtubers son la verdadera fuerza de choque de esta guerra cultural que nos traemos entre manos. El liberalismo ha encontrado en ellos, seguramente sin buscarlo, un apoyo inestimable. Porque es que de forma más o menos directa o indirecta de lo que no paran nunca es de clamar contra el estatismo opresor. Contra la oligarquía de los partidos políticos de los que no hacen distinción: todos son socialdemócratas para ellos. Se diría que estos chavales son adictos a los vídeos que emite el Juan de Mariana. Y también, juraría, a las entrevistas que concede Elon Musk, el máximo gurú, a mi juicio, de estos tiempos que corren. Porque es que Elon no para de decir a diestro y siniestro que en esta vida todo depende de ti mismo. O sea, antisocialdemocratismo en vena. 

Sí, el éxito de los Invicthor y compañía viene en gran parte motivado por su moral de victoria. Parecen convencidos de ir a ganar la guerra en la que están empeñados. Son mesías crucificados a diario por sus poderosos oponentes. En el fondo no es más que la historia repitiéndose: lo viejo, que apesta ya, agarrándose como una lapa a sus inmerecidos privilegios y, lo nuevo, en lontananza, va definiendo con fuerza sus formas a la espera de dar el salto definitivo. 

En resumidas cuentas, que nada de lo que extrañarse porque todas las televisiones estatales, que son todas las televisiones, hayan arremetido con saña contra los que se fueron a Andorra para impedir que el Estado les atraque. El argumento que han esgrimido es tan viejo que ya no se sostiene, la solidaridad con los pobres y demás mandangas. Pero la realidad es que lo de los pobres se la trae al pairo, pero lo de comprobar el seguimiento que tienen esos jóvenes les pone los pelos de punta. Y como siempre ha hecho el poder decadente, tratarán por todos los medios en sus manos de destruir lo que viene con fuerza sin saber que, así, lo único que están haciendo es fortalecerlo y acelerar su llegada.  

martes, 26 de enero de 2021

Constantes impertinentes

Increible... bueno, no tanto que ya lo dice el refrán que el que tuvo, retuvo. Pues sí, señores, los alemanes vuelven a las andadas, que es que parece que nada les pone más que un campo de concentración. Esperemos que esta vez sin cámaras de gas, aunque eso habrá que verlo. Sí, ya han dispuesto uno para los que llaman negacionistas, o sea, los que piensan que es la tierra la que gira alrededor del sol y no a la inversa. 

Y en esas estando va el ministerio de sanidad y publica los datos actualizados de las muertes que hubo el año pasado en España. ¡Vaya por Dios, no salen las cuentas! De ésta hasta las funerarias se van a arruinar. 17.000 y pico menos que el año anterior. Y veintitantas mil menos que hace dos años. ¡Joder, pandemias como ésta que me den todas las que quieran! Bueno, ahora el trabajo de la mafia políticomedíatica consistirá en la fácil tarea de convencer al populus de que los excelentes resultados obtenidos no son sino la consecuencia lógica de las muy acertadas medidas implementadas. ¡Y que siga la fiesta!

Y en el entretanto, en el único espacio de relativa libertad que va quedando, las redes sociales, se anda produciendo un debate de lo más interesante. Bueno, en realidad es lo de siempre, pero esta vez no queda limitado a los cuatro gatos que no van a misa. Esta vez atiza de plein fouet a esas juventudes branchés... perdonen que utilice tantas palabras francesas, pero es que me pone como una moto sentirme un snob de los principios del XX... juventudes branchés, que les decía, o sea, todas esas que están enganchadas a las nuevas tecnologías y que, en definitiva, son las que van a regir el mundo de aquí a cuatro días. Pues bien, resulta que los líderes sentimentales de esas juventudes, los conocidos como youtubers, han cogido, agarrado sus bártulos y se han largado a vivir a Andorra, lugar que, entre otras muchas, tiene la ventaja de pagar un impuesto sobre las ganancias mucho más bajo que el que se paga en España. Lo que va de un 47% a un 10%. ¡Casi na! Claro, la cosa tiene una miga que te cagas. Porque toda esa juventud branché, como toda juventud que se precie de tal, es muy solidaria y demás mandangas socialdemócratas, pero, claro, ahora tiene que escoger entre ponerse a pensar o quedarse sin sus líderes carismáticos. Porque es que sus líderes son muy ricos y toman decisiones personales apropiadas a su riqueza. Vamos, que no quieren que se les vaya por el desagüe del Estado socialdemócrata... los muy insolidarios, como claman desgarradamente los voceros del poder político desde todos los medios oficiales. Ya digo, de lo más interesante, porque de ésta va a ser mucha la juventud que se va a enterar de algo que tradicionalmente parecía no ir con ella, es decir, que la solidaridad existe porque, no el Estado, sino alguien de carne y hueso la paga. ¡Menudo tortazo a la conciencia del amor cósmico adolescente! En fin, çe la vie.  

Concluiré este despotrique tomando prestado del Oráculo Manual la siguiente reflexión: "No proseguir la necedad. Hacen algunos empeño del desacierto, y porque començaron a errar, les parece que es constancia el proseguir. Acusan en el fuero interno su yerro, y en el externo lo excusan, con que si cuando començaron la necedad fueron notados de inadvertidos, al proseguirla son confirmados en necios. Ni la promesa inconsiderada, ni la resolución errada induzen obligación. Desta suerte continúan algunos su primera grosería y llevan adelante su cortedad: quieren ser constantes impertinentes. 

lunes, 25 de enero de 2021

Cayetana y Barret

No lo puedo evitar, si veo un vídeo en el que aparece Cayetana Álvarez de Toledo me siento irresistiblemente atraído y no descanso hasta que, por lo menos, le echo un vistazo. Porque es que esta mujer, a mi parecer, es un espectáculo: el espectáculo de la inteligencia. Pocas veces tiene uno la oportunidad de presenciarlo. Y menos en el mundo de la política. Aquí, en España, quitas a esta señora y, quizá, a Iván Espinosa de los Monteros y es un erial donde solo crecen los tópicos. 

Rafael Barrett también era un Álvarez de Toledo. Incluso si miran su fotografía podrán comprobar que tiene un aire a lo Cayetana, espigado, rostro alargado y pómulos señalados y, sobre todo, la inteligencia. Por cierto que Rafael era lo que hoy se dice cántabro y por aquel entonces montañes o santanderino. Una verdadera pena que el ínclito Revilla sea tan paleto porque, de lo contrario ya habría hecho que la figura de Barret tuviese relevancia en la región, porque es que no creo que en ella se haya dado nada comparable en cuanto a calidad literaria. 

El caso es que decir Álvarez de Toledo y aristocracia todo es uno. Del siglo XIII para acá nunca cesaron de ser relevantes, quizá, sobre todo, debido al gran patrimonio que acumularon en tiempos de Enrique II y que supieron conservar, lo que tiene su mérito. En cualquier caso, corre mucha sangre mora por sus venas, y seguro que también judía. No hay más que ver una foto de Rafael para confirmarlo. Pero, en fin, sea como sea, lo que cuenta, como digo, es la aristocracia, una forma de entender la vida, o un conjunto de valores si mejor quieren, que se hereda. Empezando por el valor de la educación y la instrucción más estricta. Sin una gran formación el aristócrata de nacimiento se convierte de inmediato en un señorito de provincias lo que viene a ser lo peor de lo peor en lo que a la especie humana hace. 

En fin, ya lo dijo el más ilustre aristócrata de todos los tiempos, un tal Alonso Quijano: "yo soy aquel que por el querer de los dioses ha venido a este mundo en esta edad de hierro para restaurar en él aquella edad dorada...". Bueno, si se interesan por la figura de Barrett comprobarán que fue un gran Quijote. Y de Cayetana ¿qué otra palabra la definiría mejor? En resumidas cuentas, que mientras la gente de este país no lea El Quijote no comprenderá lo que es la aristocracia y por tanto nunca sabrán aprovecharse de los mejores para su beneficio. ¿Se imaginan lo que sería España con Cayetana de presidente? No nos caerá esa breva.   


sábado, 23 de enero de 2021

Boleros


En una escena de la serie "The Big Bang Theory" se ve a uno de los protagonistas en trance de intimar con la mujer con la que se piensa casar. Como los dos son indios, se trata de un matrimonio apañado por sus padres. El caso es que están en la habitación de un hotel, sentados en la cama, contándose las cosas que les gustan o desagradan. Ella dice que no le gusta la música -grandes risotadas enlatadas-. ¿Qué música?, pregunta él. Todas, contesta ella con contundencia -más risotadas-. 

Ya ven, así son las cosas y puede que siempre hayan sido y vayan a ser: el que no guste la música es más que nada un chiste. Como si fuese un imposible metafísico. Es decir, una cosa que es y no es al mismo tiempo. Y por tanto indemostrable. O inaprensible. ¡Yo qué sé! El caso es que no tengo por qué dudar de la muchacha, pero por otra parte me cuesta concebir que a alguien no le emocione en algún momento algún tipo de música. Incluso a mi padre, que parecía opaco al asunto, se le notaba que le ponían los cuplés que cantaba Sarita Montiel. 

El caso es que yo no sé de quién lo habré heredado, de la familia de mi madre supongo, pero multitud de músicas me impresionan tanto que en ocasiones ni siquiera puedo contener las lágrimas. Me pasó hace dos días viendo a Paola Hermosín cantando, acompañándose con la guitarra, "Contigo aprendí" del maestro Manzanero. Y es que tengo que reconocer que por mucho que rebusque en mi pasado nunca podré encontrar momentos tan intensos como los ligados a los boleros. Es tal la conjunción entre música y poesía que, a mi parecer, se percibe en este género cuando andas un poco salido que es casi imposible que la cabeza no explote en forma de ataque de locura. ¡Cuántas declaraciones amorosas no se habrán producido bajo la influencia del bolero! Por Dios bendito, a veces pienso que habría que prohibirlos. 

En resumidas cuentas, que comprendo perfectamente la relevancia social que tienen los músicos, sobre todo cuando a la vez son bardos. Y es que son algo así como catalizadores de la vida sentimental del personal. Es decir, que la impulsan. Y eso, como supongo habrán experimentado alguna vez, es enormemente placentero. Lo cual que, como que hay que andarse con cuidado porque cuando uno se entusiasma es, precisamente, cuando mas tonterías se hacen. O sea que, ¡ojo con la música! Sobre todo con los boleros. 

viernes, 22 de enero de 2021

Autoayuda

Es cuestión de mentalidades. David Calle, el creador de UNICOS, siempre termina sus vídeos exhortando a sus alumnos a practicar, practicar y practicar. "Y así aprobareis", concluye. Salvatore Vargas, creador a su vez de Academia Internet, igualmente insiste en que se practique, pero en este caso no para aprobar sino para convertirse en maestro. Personalmente, lo de aprobar siempre me lo tomé a choteo. Me di cuenta muy pronto de que no quiere decir nada más allá de lo meramente crematístico: con un diploma firmado por el rey en el bolsillo es más probable que alguien te contrate, lo cual, salvo contadas excepciones, es como condenarse a la esclavitud... y sé de lo que hablo. Sin embargo, ¡ay!, devenir maestro es como una aspiración a la divinidad. Claro que la cosa, no nos podemos engañar al respecto, también va de esclavitud, pero en este caso con una finalidad superior, la más alta, la de la liberación del espíritu.

Ahora bien, tampoco conviene hacerse ilusiones, porque por mucha que sea la esclavitud a la que te sometas no devendrás maestro si los dioses no te favorecieron con dones especiales. Por ejemplo, la música, ¿cuántos son los llamados y cuán pocos los elegidos? Porque es que si no naciste con un oído muy especial que distingue los sonidos en función de la frecuencia de las ondas que lo conforman de poco te va a servir pasarte ocho horas cada día venga y dale al instrumento. Es lo mismo que esos niños de constitución bollicallica que siempre van por ahí con una camiseta del barça o del madrid y con un balón bajo el brazo. Es evidente que para ellos, en el futuro, el futbol nunca podrá pasar de tema de conversación junto a la barra de un bar. 

Sin embargo, al margen de la cantidad de favor de los dioses con el que cuentes, el empeño en convertirse en maestro, en mi opinión, siempre merecerá la pena. Porque es un continuo ponerse a prueba, o tomarse la medida, o, mejor aún si quieren, el socrático conócete a ti mismo... la máxima aspiración concebible para cualquier ser humano. Comprobar de lo que eres capaz después de haber insistido miles de horas te da una idea de ti que, si no eres muy tonto, te servirá para obrar en consecuencia... lo que viene a ser igual a evitar  pasar malos ratos. 

Claro que tampoco hay que ser Paola Hermosín para poder llegar al disfrute con una guitarra entre las manos. Hay que haber nacido con taras mentales propias de El Malogrado de Thomas Bernhard para que la comparación con los mejores te convierta en piltrafa. Si uno es más o menos normal rápidamente intuye que el tesón puede paliar en gran medida las carencias que vienen de fábrica. Al fin y al cabo, también puede que la capacidad para el tesón no sea otra cosa que un don de los dioses... y no de los menores. Sí, definitivamente, El Malogrado era sobre todo un puto vago, la peor, quizá, de todas las taras mentales. O de las que más hace sufrir, al menos. 

En fin, que hoy, como habrá podido comprobar quien haya tenido la paciencia de seguirme hasta aquí, me dio por la autoayuda. En reslidad, de Séneca pacá, y supongo que pallá, toda la escritura es autoayuda. A nadie con los pies firmemente asentados sobre la tierra se le ocurriría ponerse a escribir. ¿Para que le iba a servir entonces?

jueves, 21 de enero de 2021

The Dead

Viendo la película The Dead (Los Muertos), dirigida por John Huston con guion inspirado en un relato de James Joyce de título Dublineses, nos podemos dar cuenta de unas cuantas cosas que no conviene echar en saco roto. Es un retrato de la sociedad burguesa ilustrada de principios del siglo XX. La acción se desarrolla, como se puede deducir del título, en Dublín, pero si me atengo a lo que mi madre contaba sobre como eran las reuniones en su infancia, se podría decir que el lugar es lo de menos porque no eran muy diferentes a lo que se ve en la película. Siempre había quién tocaba el piano, quién cantaba, quién recitaba y la conversación giraba sobre los temas culturales de la candente actualidad. La voz de Caruso y cosas por el estilo. En cualquier caso, el ritual era sagrado, desde la indumentaria hasta el respeto por los hábitos alcohólicos de los más disolventes que nunca llegaban a la pérdida de la compostura más allá del quedarse dormido en un rincón. 

Pero el caso es que, estando en éstas, llego Edison y todo se jodió. Siempre recordaré aquel chiste aparecido en Noticias Lefa en el que un padre encopetado le dice al profesor de piano de su hijo que no le exija mucho porque de mayor se podrá comprar todos los discos que quiera. Así fue que en adelante la música nunca volvió a salir de las manos y las voces de los concurrentes sino de un cachivache apestoso que nunca cesaba de sonar. ¡A tomar por el saco las habilidades! Y del ingenio de las conversaciones, como en el caso de las mujeres del tango, mejor no hay que hablar. Porque, claro, ¿díganme ustedes cuántos de los espectadores de Dublineses entendieron la alusión a las Tres Gracias que hace el profesor en su obligado discurso de agradecimiento a las anfitrionas.

En fin. pelillos a la mar. Porque con el paso del tiempo se ha ido ganando en unas cosas, pero otras, no baladíes precisamente, se han perdido irremisiblemente. Sí, quizá esté muy bien traído ese título que le da Huston a la película, Los Muertos, porque no sé cuáles serían sus intenciones al dárselo, pero, efectivamente, ese tipo de gente que nos retrata está muerto y enterrado bajo cien pies de tierra. Nada, se diría, queda en el mundo de aquel afán por cultivarse para hacer honor a la pertenencia a una clase social privilegiada. 

Sí, cuando hacer honor era una obligación moral... ya digo, llegó Edison y todo se jodió. La tecnología nos igual a todos, así que ¿a quoi bon tomarse la molestia si hagas lo hagas el vecino la va a tener siempre más larga? No, mira, aquí se impuso aquella cínica máxima que tanto se celebró en la decadente sociedad de aquel que conocemos como Siglo de Oro: "no hay saber como el tener". Lo demás, por añadidura. 

martes, 19 de enero de 2021

Renglones torcidos

Entre pandemia y plandemia me quedo con plandemia, porque, la verdad, o borro de mi memoria todo lo que estudié en la facultad o no me cuadran los números. Lo cual, por otra parte, desde mi visión de viejo cascarrabias, tampoco es que me importe demasiado. Incluso pudiera resultarme agradable si no fuese por el coñazo de las barbijas. Y es que dándole vueltas y más vueltas al asunto he llegado a la conclusión de que sean cuales sean las causas inmediatas del fenómeno en curso, las que pudieran ser consideradas como primeras o profundas habría que buscarlas a la luz de los textos clásicos. Concretamente en las tragedias de la saga tebana, desde Edipo a Las Bacantes pasando por Antigona. Quizá nos apresuramos demasiado a quitar al padre de en medio antes de habernos hecho hombres. Y también pensamos que entronizar a Dionisos en el lugar de Zeus era una medida muy inteligente para dinamizar la economía. ¡Et voilà! Los resultados están tan a la vista que una sola palabra los aglutina a todos: degeneración. Occidente en general se ha convertido en una gigantesca Plaza de Cañadío en la que los zombis impiden conciliar el sueño reparador a los pocos vivos que van quedando. Por seguir con el francés les diré que nuestro mundo, el de Colón, Cortés, Cervantes, Shakespeare, Galileo, Euler, Newton, Einstein, etc., está à bout de souffle. 

Eso, à bout de souffle. Todo el capital acumulado durante siglos de lucha se nos ha ido por los desagües de las sucesivas Plazas de Cañadío. ¡Qué la diversión no pare! No hay otra consigna. Divertir, que es entretener, pero sobre todo apartarse, alejarse de uno mismo. Vivimos para saber y sabernos, dice el de Belmonte de Calatayud. ¿Y como vamos a sabernos si nos pasamos la vida huyendo de nosotros mismos?

Pues si, estos toques de queda que yugulan de raíz el desmesurado culto a Dionisos puede que no sean más que una búsqueda de soluciones a la desesperada. Por supuesto que no creo que los gobernantes al decretarlos tuviesen la menor idea de su alcance. Más bien, pienso que han sido fuerzas telúricas las que les han guiado. Los designios del Señor son inextricables, aunque también sabemos que escribe recto con renglones torcidos. Por eso es que no debamos desesperar. Quizá de todo esto salga siquiera una brizna de regeneración. ¡Ojalá, porque si no...!     

lunes, 18 de enero de 2021

Las periferias

Para mí que algo se está moviendo. Lo podríamos llamar la silenciosa revolución de las cagadas. No sé en el resto de la ciudad porque no la piso, pero lo que es aquí, en la Biricia, les puedo asegurar que ni en los más fértiles tiempos se vio tal cosecha de cagadas de perro en las aceras. Cagadas gigantescas, porque ya, de tener perro, que sirva para amedrentar, que hay que ponerse a tono con los tiempos que vienen que pintan desapacibles. Pero es que, si traspasas los límites del caserío y te vas por esos caminos estrechos que cruzan el praderío hasta llegar al mar, quedas sorprendido por la profusión de vertidos incontrolados. Tampoco, ni en los mejores tiempos. Se ve a las claras que el personal ha buscado formas alternativas de entretenimiento al que tradicionalmente les suministraba la hostelería y se han puesto como locos a cambiar sanitarios, alicatados y todo tipo artículos para el hogar, porque lo que es carcasas desvencijadas de televisión... ¡madre mía!, para parar un tren. 

Por cierto, que puestos a hacer sociología barata, cara no creo que la haya, nada mejor, pienso, que echar un vistazo el backyard de la ciudad. Todos esos territorios a los que la garra constrictora de las instituciones todavía no ha llegado dando con ello lugar a que la imaginería popular haya dejado su impronta. Un territorio que, como es fácíl de comprender, si no fue codiciado por las clases acomodadas no ha sido por otra causa que por su hostilidad. Barrido por los vientos del norte, en ellos el invierno más que largo se tiene que hacer eterno. Ahí, precisamente, es donde gentes humildes pero inquietas han instalado sus "locus amenus" en los que no les falta de nada. Así es que cuando por allí paseas es inevitable que no te saques de la cabeza aquello del poeta: ...oye el alegre concierto / que forman sonando a un tiempo / el ladrido y el rotor. Porque en esos locus, otra cosa no, pero perros y máquinas de todo tipo todas las que quieran. Y más que, en medio de todo ello, hay una perrera cuyos lamentos se escuchan en varios kilómetros a la redonda. Bueno, ya para redondear, los perfumen que emanan de la depuradora de la ciudad que, si los vientos son los adecuados, te pegaran de plein fouet con lo que, ya, te acabarán de alegrar el día. Sí, porque por ahí es por donde he dado en ir a pasear a diario por considerarlo mil veces más amable que la ciudad enmascarillada. 

En fin, como les iba diciendo, algo se está moviendo en las periferias. Para mí que detrás de todos esos perrazos con bozal que saca a pasear la juventud tatuada tiene que haber algo. Quizá estén corriendo las apuestas. Al fin y al cabo con algo hay que entretenerse... o de algo hay que vivir. 

domingo, 17 de enero de 2021

Gabardinas y trincheras

 Veo un video en el que muestran un trozo de una entrevista que le hacen a Abascal el de las gabardinas. O mejor, trincheras. El muchacho se expresa bien porque, no nos engañemos, hace exactamente igual que, pongamos, el Marqués de Galapagar, es decir, hila tópico tras tópico de forma y manera que el populacho que le sigue puede entenderle hasta la última palabra sin necesidad de exprimirse las neuronas que posiblemente ni siquiera tenga.

Dice el de las gabardinas contra el frío, viento y temporal, que el futuro es de los patriotas. Me suena como de haberlo escuchado en mi ya muy lejana infancia. Es, se diría, una manifestación más del eterno retorno nietzscheano. Ahora los patriotas no deben luchar contra la internacional judeomasónica y demás hierbas, ahora es contra el globalismo representado por las grandes multinacionales en torpe concubinato con los mandarines chinos. Pues sí, qué duda nos puede caber al respecto: esa gente lo peta; hasta para cagar necesitamos de su colaboración. Pero como diría Borges: ¡Y qué le vamos a hacer! Al fin y al cabo, como me iba contando el otro día Pedro M. en uno de nuestros paseos seaside, hasta en una manada de vacas hay alguna que manda sobre las demás. Es una constante biológica que seguramente atañe a todos los mamíferos al menos. Y hay que vivir muy ciego para no darse cuenta de que alrededor nuestro hay mucha más lucha por prevalecer sobre los demás que amor fraterno. 

Pues sí, seguro que ésta es la hora del de las gabardinas. Ponerse a resguardo de los vientos foráneos es una consigna que resuena por doquier. No es más que la inevitable ley del péndulo. Tuvimos ya bastante de exponernos a todos los temporales y digamos que esa fuente de energía ya no sale a cuenta. Ahora, mejor nos quedamos en casa al calor de la cocina bilbaína. Bueno, tendremos que quemar todos nuestros bosques, pero es que tendrán que reconocer conmigo que eso de los bosque está  sobrevalorado: como si no fuese algo que crece solo y con lo que hay que luchar para que no te coma. En fin, pelillos a la mar, que como en la casa de uno no se está en ninguna parte. 

En resumidas cuentas, lo de siempre: el que se siente impotente, no ya para mejorar, sino simplemente para sobrevivir, no puede tener mejor remedio para su mal que encontrar un enemigo... ¡tan fácil como es! ¿O es que usted ve fantasmas por todos los lados cuando se siente optimista porque le están cuadrando todas las cuentas? No, mire usted, ni el marqués ni el de las gabardinas. Yo quiero uno del que ni siquiera se conozca su nombre, porque esa será la prueba del nueve de que a la patria le va bien. 

sábado, 16 de enero de 2021

Deconstruyendo

Los que no han leído dos o tres veces los libros de Heródoto no tienen ni idea de lo que se están perdiendo. Porque no creo que se haya vuelto a escribir nunca algo tan ameno y en lo que a la vez se pueda aprender tanto sobre la condición humana. Todos los posibles comportamientos, tanto individuales como colectivos, están ahí descritos por medio de historietas tan perversamente diseñadas que no hay forma de que se despeguen de la memoria por más que el tiempo pase. De hecho, no hay día en el que por una u otra circunstancia no traiga a colación cualquiera de esas historietas en las que lo real se trufa de ficción para darle una fuerza simbólica que hasta el más zote sería capaz de discernir. Pero, en fin, que voy a decir yo de algo que el paso del tiempo no hace más que engrandecer. ¿Es que acaso puede haber algo que defina mejor la calidad?

Uno recuerda la crueldad estremecedora con la que Cambises se vengó de su primer ministro por haberle dicho éste una verdad que no le gusto. Primero le mató al hijo ante sus propios ojos y luego, por la noche, se lo hizo comer. Le quiso demostrar, sin duda, que el verdadero poder no admite la lealtad: solo la sumisión. Lecciones para no olvidar. 

El caso es que nos estamos acostumbrando a escuchar cosas maravillosas de China. Y, luego, todo lo que nos facilitan la vida. Con lo que nos traen de allí y con los colmados y bazares que han puesto aquí. ¿Dónde suministrarse de viandas en día festivo? Obviamente en el colmado de la esquina regentado por chinos. Y de los bazares, ni te digo: ¿qué necesidad doméstica de urgencia es la que no puedes satisfacer en ellos? Y por cuatro perras. Y lo más curioso de todo, que nadie se pregunta por qué demonios no hemos podido tener esas facilidades hasta que han venido los chinos a suministrarlas. Sí, todo esto, más que curioso, me está empezando a parecer misterioso. Porque ya saben lo que dicen en Asturias, que milagros ni uno, pero misterios todos los que quieras... son muy descreídos esos asturianos. 

Y en éstas estando llegó Trump y mandó parar. Hay que deconstruir el mito chino cueste lo que cueste, dijo. Y se puso a la tarea y acabó demonizado. Pero que nadie se equivoque porque la semilla que puso germinó y ya empieza a dar sus frutos. Cada día que pasa hay más voces advirtiendo de las consecuencias de esa comodidad a bajo precio venida del lejano oriente. Conviene despertar porque lo que nos están vendiendo es el todo vale a cambio de la eficacia. Así, lo mismo que hizo Cambises con el hijo de su primer ministro para que nadie más osase subírsele a las barbas, los líderes chinos actuales se cargan al primer mindundi que tenga el ADN compatible con cualquiera del partido comunista que necesite reponer uno de sus órganos. Y no sólo eso, que miles de personas van a china a trasplantarse a precio asequible sin preguntarse en absoluto de dónde han salido esos órganos. Bueno, entre 1.400 millones, ya me dirán quién se va a dar cuenta si desaparece alguien. 

Y es que esto de los trasplantes es, a mi juicio, lo más prometéico habido desde que se robara el fuego a los dioses hasta acá. En Salamanca nos reíamos mucho de los "carne de trasplante". Nos referíamos a todos aquellos chavales que iban desaforados en sus motos. Cada vez que se mataba uno, tres o cuatro personas se podría decir que habían resucitado: dos riñones, un hígado, un corazón, dos pulmones... el supermercado estaba abierto y con las estanterías rebosantes. Claro, conocido ya el percal, empezaba a ser difícil distinguir entre el accidente fortuito y el provocado. ¿Qué de malo puede haber, dicen los chinos, en salvar una o dos vidas por cada ejecutado por la justicia? De alguna manera, así los malos se redimen y, lo que es mejor, no mueren del todo. En fin, que una vez inventado el fuego, lo mismo que podemos disfrutar de deliciosos estofados, también es inevitable que se queme el bosque. Así que, ¡ojo al parche que vienen los chinos y te lo despegan!

viernes, 15 de enero de 2021

De la sagazidad

Argumenta el Oráculo: "Nunca por la compasión del infeliz se ha de incurrir en la desgracia del afortunado. Es desventura para unos lo que suele ser ventura para otros, que no fuera uno dichoso si no fueran otros muchos desdichados. Es propio de infelices conseguir la gracia de las gentes, que quiere recompensar ésta con su favor inútil los disfavores de la fortuna; y viose tal vez que el que en la prosperidad fue aborrecido de todos, en la adversidad compadecido de todos: trocose la vengança de ensalçado en compasión de caído. Pero el sagaz atienda al varajar de la suerte. Ai algunos que nunca van sino con los desdichados, y ladean hoi por infeliz al que huyeron ayer por afortunado. Arguye tal vez nobleza del natural, pero no sagazidad."

Pues ya ven, el sabio piensa una cosa y el mundo no le hace caso y corre al revés. Porque no hay religión que pueda tener futuro si no preconiza que la desgracia del afortunado es condición sine qua non para que el infeliz se consuele. Y si no se lo creen escuchen uno solo de los discursos de ese que llaman Marqués de Galapagar y se convencerán. Para él cualquier remedio a los males de los desgraciados pasa por llevar a la guillotina a aquellos a los que les va bien en la vida. Y es que la envidia es un no vivir y por eso es fundamental arrancar de cuajo lo que la provoca. De ahí que sea tan importante disimular la felicidad. O la riqueza. Recuerdo, al respecto, la casa que fuimos a ver un día con el arquitecto que la había diseñado a San Just d´Esvern. Lo que se veía desde fuera nada tenía que ver con como era por dentro. Había sido el expreso deseo del cliente, sin duda una persona que, si no sabio, por lo menos muy sensata. Desde luego que por la pinta de la casa nadie iba a envidiar a su dueño. Otra cosa hubiera sido si hubiesen visto por dentro. 

Porque es que el caso es que todos sabemos de estas cosas, pero, luego, a la hora de actuar, nos dejamos llevar por la más estúpida de todas las pasiones, la de querer hacer cambiar de opinión a un necio. Así, a la que te descuidas te ves soltando  argumentos a cualquier marqués de galapagar al uso que lo único que quiere es cortarte las piernas para así poder estar a tu altura. No, lo correcto es lo que me dijo en Salamanca un músico del cabaret Tropicana: yo, cuando salgo de casa y me encuentro un comunista, le digo, buenos días señor, usted por aquí y yo por allá. Una lógica impecable: cuanto mas lejos estés de quien quiere mutilarte mucho mejor. 

Bueno, a ver si aprendo.  

jueves, 14 de enero de 2021

¡Ese hombre!

Lo que más gracia me hace son los chistes que cuenta Putin. Recuerdo los que contaba Reagan sobre los soviéticos, que no estaban mal, pero es que estos de Putin, generalmente sobre espías, un tema que sin duda domina, son descacharrantes... sobre todo si juzgamos por cómo se ríe el selecto público que le escucha. Pues sí, ya saben, el club de la comedia. Netflix y todo eso. 

El caso es que, de una temporada aquí, si abres el portal YouTube tienes Putin hasta en la sopa. Putin cantando, Putin tocando el piano, contando chistes, pescando, jugando hokey, haciendo de interprete... un tío la mar de humano, para que se enteren. En definitiva, que el mundo vuelve por donde solía, aunque, nuevos tiempos, nuevos procedimientos. Ni te digo como les debe de caer a los franceses que han podido comprobar en múltiples vídeos que es íntimo de su gloria nacional por antonomasia, Monsieur Depardieu. Así que, van, cogen, agarran y hacen una encuesta en Francia sobre el sistema político que prefiere la ciudadanía y, ¡oh, sorpresa!, un setenta por ciento se decanta por la dictadura. Y para que nadie se confunda al respecto, ahí están, en YouTube, sí, todos esos videos sobre Peten, ese hombre al que tan injustamente han tratado los historiadores. ¡Pa mear y no echar gota!

Sí, todo parece indicar que vienen tiempos de "ese hombre" que lo mismo plancha un huevo que fríe una corbata. ¡Anda que no sabemos los viejos de este país de esas cosas! Y, sobre todo, de cómo le iba la marcha al pópulus. Hoy seiscientos, mañana 1400, pasado apartamento en la costa. Y nada de lo que preocuparse porque "ese hombre" lo mismo te curaba si te ponías enfermo, que daba estudios a tus hijos, que fusilaba al que quería cargarse el tinglado porque estaba amargado.  

En fin, que, como señaló el filósofo, la tendencia natural del hombre respecto del pasado es recordar lo bueno y olvidarse de lo malo, mientras que del presente es magnificar los males y dar por naturales los bienes. Y por eso es que nada nos pueda extrañar que estén surgiendo por todas las partes esos hombres providenciales que van a poner fin a la dolorosa orfandad que nosotros mismos nos hemos labrado por habernos creído todo aquello tan progre de que uno consigue más matando al padre que estudiando. Por cierto, que hablando de chistes, ayer escuche uno muy bueno sobre progres de boca de un político: iba el tal político por la calle y cual no sería el frío que hacía que pudo ver a dos progres que llevaban sus manos metidas en sus propios bolsillos. ¡Ay, qué vida ésta! 

miércoles, 13 de enero de 2021

Sostiene Eric

Eric Zemmour es un escritor francés de los que entraría en la categoría de los nouveau reac. Les nouveau reac son una gente que cuestiona la religión que viene dominando el mundo desde por lo menos la Segunda Guerra Mundial para acá. A mí, tengo que confesarlo, me caen de madre, porque es que todo lo que huela a religión me revienta las tripas. Y no es que yo no comprenda que aunque la especie humana se caracterice frente a todas las demás por su facultad de poder pensar, eso no quiere decir que toda la especie ejerza ese poder ni mucho menos: ese ejercicio requiere por un lado el estar dotado de ciertas cualidades excepcionales y por otro de haber sido educado en el cultivo de la voluntad para poder desarrollar esas cualidades. A la postre, pensar, lo que se dice pensar, es el privilegio de unos pocos y, de ahí, que prendan con tanta facilidad las religiones, sobre todo las que invitan a merendar a la orilla de cualquier lago después de haber escuchado a tipo subido en una peña que decía que no por no haber hecho nada en la vida dejas de ser un tipo guay. Lo de siempre: ¡corderitos míos!

Pues bien, sustenta Eric su teoría en aquella frase que dijera un día un tal Tocqueville, que el que no conoce su historia está condenado a vivir en las tinieblas. Y el caso es ese, que, esta religión que señorea el mundo emplea como principal arma de dominación la tergiversación de la historia. O sea, que en Francia ni por asomo se enseña en las escuelas que Carlos Martel derrotó a los musulmanes en Poitiers dando con ello por finalizadas sus aspiraciones de islamizar Europa. Considera la clerecía socialdemócrata que aquello no fue así porque no les conviene a ellos. Saben de sobra que para controlar a su filigresía no hay nada como tenerla enfrentada en bandos. Y el hecho de que las escuelas francesas estén trufadas de alumnos de origen musulmán se lo pone a güevo. Claro, mientras la filigresía se enzarza en estériles disputas la clerecía come a dos carrillos sin que nadie se dé cuenta. Y la nave, entre tanto, sigue haciendo agua y ya tiene su línea de flotación muy por debajo de donde sería prudente tenerla. 

Esa clerecía, o élite política, la compara Eric a la aristocracia del viejo régimen, la que con su ignorancia, o incultura, promovió la revolución que les llevó a todos ellos a la guillotina. Bueno, Eric no lo dice, pero seguro que piensa como yo que sería buena cosa que se repitiese la jugada. Porque, francamente, no veo otra posible salida a este declive galopante. Toda esta sostenibilidad que le dicen, ¿qué otra cosa es que una declaración de impotencia? ¿Qué es lo que pretenden sostener que no sean sus privilegios horteras? 

En fin, sigue sosteniendo Eric, muy en la línea de Stern en su Tristán Shandy, que los nombres que se ponen a los niños les condiciona mucho la vida, y que si los emigrantes ponen a sus hijos nacidos en Francia nombres de sus países de origen, pongamos que Mohamed, los chavales seguirán pensando de por vida que Carlos Martel no existió lo cual como que les da pie a continuar su lucha contra el infiel. Un verdadero despropósito que solo les viene bien a los que Dios quiera que acaben en la guillotina cuanto antes mejor, porque como duren en el poder nos vamos todos al carajo. 

En fin, cosas de Eric, hijo de judíos, por cierto, de los que salieron de Argelia por pies negros cuando lo de la independencia

martes, 12 de enero de 2021

Arroz, trigo y maiz

Ha habido tantos momentos en la historia en los que el poder en curso se inventó milongas para cercenar las libertades de los ciudadanos que creerse todo esto que nos están contando ahora es de una inocencia enternecedora. Por supuesto que habrá por ahí una viriasis cabrona, pero cuántas veces no habrá habido una similar en la que nadie se puso a contar los muertos. Toda mi vida profesional vi los hospitales saturados en los picos de las gripes estacionales. Y también vi a los sanitarios quejándose de vicio. Recuerdo que en un hospital en el que trabajé varios años tuvieron que retirar el alcohol de la cafetería porque ciertos sanitarios se pasaban el día en ella apagando su sed, y se dio la circunstancia que en éstas llegó el obispo con una pierna rota y le tuvieron que atender los de la sed apagada... un verdadero sainete. 

El problema real que andamos enfrentando ahora y que ya no se puede ignorar ni un minuto más se llama China. Lo ha señalado el visionario Nigel Farage, el mismo que instó a la Gran Bretaña a abandonar la Unión Europea porque se dio cuenta de que de seguir dentro de ella corrían serio peligro de morir ahogados en un mar de papel. El tiempo dirá si tenía razón o no, pero el caso es que se salió con la suya y eso le dio el caché que ahora utiliza para instar a poner la proa a China si no queremos ver nuestras libertades cercenadas. Razón, pienso, no le falta para temerse lo peor. Les explico. 

Me contaba ayer Pedro M. mientras paseábamos seaside que había visto un vídeo muy interesante en el que el mundo se dividía en tres culturas. La del arroz, la del trigo y la del maíz. O sea, la oriental, la occidental y la mesoamericana. La cuestión no es baladí porque no es lo mismo lo que hay que currar para conseguir unos u otros cereales. El arroz es el que más trabajo exige y por eso que haya tanta población en oriente. El trigo, mucho menos; entre sembrar y cosechar pasan meses que dan para mucho pensar. Las consecuencias de una y otra manera de conseguir el sustento bien a la vista están: solo tienen que comparar la producción intelectual de oriente y occidente. Lo del maíz es otra historia: entre lo productivo que es y el calor que hace en la America Central, pues eso, que todo el tiempo del mundo para bailar reguetón. 

En fin, sea como sea, esa educación en el trabajo de los chinos unida a la tecnología que nos han copiado a los occidentales es una verdadera bomba que a diario estamos viendo estallar. Y ya nos llega demasiado de su onda expansiva. Es muy ingenuo pensar que se van a contentar con vendernos cachivaches. Cada vez más van siendo los únicos empresarios que crean empleo en nuestras ciudades. El siguiente paso... bueno, mejor que cada uno se imagine lo que quiera, pero yo, desde luego, no me fío un pelo. En fin, que no estaría de más que empezásemos a pensar en estas cosas cuando tomamos nuestras decisiones de qué cachivache comprar. Porque es que, además, posiblemente ni siquiera haga falta comprarlo. Pero ésta es otra historia. Lo que cuenta, en definitiva, es que los occidentales podamos continuar cultivando el ocio como venimos haciéndo con tanto provecho desde hace siglos.  

lunes, 11 de enero de 2021

¡Recemos!

Los socialdemócratas quieren dar un escarmiento a Trump. Digamos que es su guinda del pastel. Se diría que ninguno de ellos ha leído un libro de historia en su vida. Ni de historia ni de nada. Hacen como si Trump fuese una casualidad, que estuviese ahí por accidente, como una anomalía histórica que muerto el perro se acabó la rabia. Porque mira que hay que ser necio para no saber que cualquier humillación al derrotado no hará sino engrandecer la idea que representa. Para hacer un mesías es preciso pasarle por la cruz. Ya saben, al tercer día resucitó. Pero la socialdemocracia lleva tanto tiempo teniendo razón en todo que ya no le queda una sola neurona para ver cualquier realidad que no se adapte a sus deseos. Es la corrupción total del espíritu, la típica de los hijos de papá que como lo heredaron todo no saben lo que es luchar. Resisten porque la inercia es poderosa, pero siempre acaba por llegar el viento en contra y entonces se desgastan a toda mecha. Y Trump es ese viento en contra. Como una especie de precusor que ya va teniendo eco por numerosos rincones del planeta. Y puede ser que todo quede en nada, pero me parece más probable que los tiempos que vienen sean los del no te metas en mi vida si no quieres que me cague en tus muertos. Porque es que se palpa el hartazgo de intromisión en las intimidades ajenas... que no en otra cosa se ha convertido la socialdemocracia. 

Bueno, perdonen estos rollos, pero es que me consuela soltarlos. Aunque sepa que son puro whisfull thinking, no quita para que tengan cierta base en la propia experiencia y también en las múltiples conversaciones que mantuve con los muertos más ilustres. Pretender adivinar el futuro es cosa de iluminados, pero intuir las tendencias es el ejercicio de la ilustración... porque, si no, para qué otra cosa íbamos a querer ilustrarnos. El arte de la prudencia se hace de previsión, y ésta de estudio y observación... que no es que lo diga yo, que lo he sacado del Oráculo Manual. 

En resumidas cuentas: que nunca hay nada nuevo bajo el cielo. Todo se repite. O retorna. Incluso Hitler y Stalin, no lo duden. Todo es cuestión de confluencia de circunstancias. Así que, ¡recemos!

domingo, 10 de enero de 2021

Siento tus pasos en los bordes de mi cuerpo

Por lo que me he podido enterar los gobiernos europeos se gastaron unos cuantos miles de millones en comprar un medicamento antiviral que al poco de ser usado demostró ser, no solo ineficaz, sino perjudicial, como por otra parte, en mi inmodesta opinión, lo son la mayoría de los medicamentos. Pienso que quizá no lleguen ni a cien los que sirven para algo. De hecho, en mi larga experiencia he podido constatar que la calidad de un hospital se puede medir, entre otras variables, por la cantidad de medicamentos que se usan: cuantos menos medicamentos mejor hospital. Pero este es otro asunto. Lo que quiero subrayar hoy es que, por lo visto, nadie ha pedido cuentas a quienes tiraron ese dineral por el retrete. De hecho, dicen las malas lenguas, el asunto ni siquiera se ha mencionado en los medios de comunicación al uso. ¡Pelillos a la mar!

Y ahora viene lo de la que dicen vacuna y es terapia génica. No tengo ni idea de qué es eso de terapia génica, pero según la Dra. Roxana Bruno, que se ha pasado la vida estudiando la cosa por universidades prestigiosas de todo el mundo, convendría ser prudentes porque no hay experiencia suficiente como para ponerse a utilizarla alegremente. De hecho, según la misma doctora, se han dado algunos resultados inquietantes que la industria farmacéutica en connivencia con el poder político se han apresurado a desmentir. Para mí que, estos conniventes que les digo, están tan seguros de su poder que ya no siente la menor necesidad de tomar precauciones. 

Pero que se fíen de la Virgen y no corran. Torres mucho más altas hemos visto caer de la noche a la mañana. Anoche precisamente estuvimos viendo "Historia de dos ciudades" que trata de cómo la necedad de la clase dirigente la conduce inevitablemente a la guillotina. Y es que no hay evidencia que se haya repetido más veces a lo largo de la historia. La necedad es la antípoda de la prudencia que, a su vez, es la madre de todas las ciencias. 

Bueno, como se suele decir con ciertos tintes de hipocresía: ¡Dios no lo quiera! Porque como salte la chispa de algún efecto perverso de la vacuna, cosa no solo posible sino, incluso, probable, se puede armar la mundial... porque hay mucha leña acumulada junto al fuego. No sé, ya digo, Dios no lo quiera. En cualquier caso, yo, de momento, no me la pongo. Porque es que, además, ¿cuál es la necesidad? La mortalidad en personas sanas, sean de la edad que sean, de la enfermedad que se pretende neutralizar con la terapia génica es de 0, y poner ceros detrás de la coma hasta cansarse. Y es que, además, si pillo la enfermedad y las cosas se complican y la palmo, ¿qué? No me queda nada por ver ni mi ayuda es imprescindible para nadie. Sería, entonces, que ya tocaba: muerte, siento tus pasos en los bordes de mi cuerpo... que dijo el poeta.  

En fin, que qué tiempos más raros. Aunque después lo piensas y ¿cuáles no lo han sido?  

sábado, 9 de enero de 2021

¡Yo qué sé!

Me desayuno hoy con la entrevista que en su día le hicieron al pianista Horowith y en la que da explicaciones sobre por qué estaba en contra de las competiciones entre pianistas. A mí me parece tan obvio que esas competiciones son una majadería que por eso no me extraña nada que en Santander haya una de alcance internacional. Como dice Horowith, ¿quién puede juzgar entre excelencias? Por eso él solo resistió una vez como juez de un concurso. Le bastó para darse cuenta de hasta qué punto era estúpido. No sé, pero a mí no se me ocurre que ningún músico toque para ser mejor que nadie; en cualquier caso la competición será consigo mismo porque, por lo que tengo entendido, ni los más virtuosos consiguen estar plenamente satisfechos de sus ejecuciones. Digamos que es una búsqueda continua de la perfección que nunca llega. Es el espíritu de superación en estado puro. 

Sea como sea, el hombre, y quizá alguna mujer, no puede dejar de competir por ser el que más fuego roba a los dioses. Y cuanto más alto está en el ranking más nota al cuervo, o el águila, que viene todos los días a roerle los hígados. Por eso, nos lo debiéramos pensar. De hecho, no creo que la filosofía sea otra cosa que infinitas variaciones sobre la mejor forma de sortear las consecuencias de ese robo. ¿Cómo si eso fuese posible? No, no lo es y por eso precisamente es que digamos que este mundo es un valle de lágrimas. 

En fin, como ya les conté en su día, Horowith es el profesor de la novela El Malogrado de Thomas Bernard. Tiene tres alumnos, uno de los cuales es Glen Gould y otro el protagonista de la novela. Pues bien, el protagonista de la novela al ver tocar el piano a Glen sufre tal desmoralización que deja de competir consigo mismo. Lo manda todo al carajo. Es, sin duda, un enfermo mental, lo mismo que lo es Glen, pero por exactamente las contrarias razones. Es lo que va de la despiadada competencia con uno mismo a querer competir con lo mejor. 

Perdonen, pero es que nuca se me va de la cabeza aquel Prometeo que alguien tiene prisionero en el patio de una nave en un polígono industrial cabe Dueñas. Debiéramos ir todos allí en procesión a liberarle. ¡O yo qué sé!



jueves, 7 de enero de 2021

Más estampas biricianas

Unos metros calle abajo, en el mismísimo corazón de la Biricia, una pareja de jóvenes chinos ha abierto un colmado que no hace distinción entre fiestas y laborables.  Ayer pasé por delante a media tarde y pude comprobar hasta qué punto la idea ha sido un éxito: estaba hasta los topes de veinteañeros comprando todo tipo de material colocante. Supongo que por la mañana la clientela habría sido de jóvenes matrimonios que siempre suelen tener necesidades de última hora por aquello de que todavía no han aprendido a ser previsores. ¡Tanto netflix es lo que tiene, pelillos a la mar! Porque el caso es que, justo enfrente del colmado, cabe la rotonda donde en su día los de la ETA hicieron estallar una bomba, hay un bazar regentado por otra pareja de chinos. Otra buena idea a juzgar por el movimiento que tiene. Y al inicio de la calle unos peruanos han cogido en traspaso un bar restaurante que tiene toda la pinta de ir a robar mucha clientela incluso al Marcial y el Establo. Y no por nada sino porque está regido por un par de chicas muy monas. O sea que, blanco y en botella, como dicen los tertulianos. Y así, poco a poco, la sangre de la patria se va regenerando. Y la poca azul que va quedando, pues eso, directamente vinculada al vicio más obstinado: estancos y loterías. Es, por así decirlo, el orden espontaneo contra el que ninguna ingeniería social puede nada. 

Por otro lado están los gitanos. Un verdadero enigma. He podido comprobar que el Salón del Reino que con tanto esmero habían adobado lleva meses en desuso. Sin embargo, como es gente que no descansa, he notado que entre sus miembros más jóvenes se ha extendido la afición a los perros que precisan de bozal. Perros que debido a su tamaño expelen por su polo posterior unos zurullos considerables. ¿Y se pueden imaginar ustedes a un joven gitano recogiendo zurullos por la calle? ¡Non sense! El resultado de todo ello se lo pueden imaginar: aquí en la Biricia está chupado tener un día de suerte a nada que te descuides. Lo digo por eso que dice la sabiduría popular de que trae suerte pisar mierda de perro. Bueno, también hay que reconocer que no es infrecuente en este barrio que salga por una ventana abierta el sonido de las palmas y guitarras a ritmo de bulería. A mí, es que no hay nada que me alegre más la vida.  

Bueno, aquí detrás, justo en el interland entre la Biricia y Cazoña está Mercadona. Que también tiene su satélite chino. Así que les dejo porque tengo que ir a uno y otro a proveerme para que la vida siga sin agobios. 

miércoles, 6 de enero de 2021

Comedia

Lo que no quieras que se sepa, no lo hagas, solía decirnos mi padre cuando nos pillaba en flagrante delito. Mi madre, en similares situaciones, nos decía que antes se coge a un mentiroso que a un cojo. Lo que nos querían inculcar con ello, supongo, era la idea de que la mentira, el engaño, tienen un recorrido muy corto. A la que llegan a la esquina ya llevan la lengua fuera. Y da risa, que no por otra causa es que la mentira se utilice tanto para hacer humor. Tapar una mentira con otra, y ésta con otra, y así sucesivamente hasta que se descubre el pastel por aburrimiento es argumento recurrente de la comedia.

Ayer, subíamos las escaleras del parking y unas micos que andarían por los veinte nos llamaron la atención porque no llevábamos puesta la mascarilla. A tal punto ha llegado la comedia del coronapollas. Digamos que a la espera del niño que grite que el rey va desnudo. Y es que imagínense por un momento que lo de la efectividad de las mascarillas fuese verdad. Entonces la tragedia estaría asegurada. Porque después de meses sin intercambiar todo tipo de virus y bacterias con nuestros semejantes nuestro sistema inmunitario se habría vuelto tan perezoso que lo íbamos a pillar todo. Nos iba a pasar como a los habitantes de San Sebastián de Garabandal cuando se apareció allí la Virgen María en carne mortal trayendo en sus pulmones el bacilo de Koch. Porque resultó que antes de que hubiese transcurrido un año de aquella feliz aparición teníamos ingresada en el pabellón antituberculoso a un cuarto de la población del pueblo. Es lo que pasa cuando uno no está bandeado por la vida que no aprende a defenderse. Una lógica elemental que parece ser que alguien, o alguienes, quieren que olvidemos. 

Así las cosas es inevitable que la comedia reviente, ya sea en risas, ya en tragedia. El cojo ve que ya le van a pillar y, en un arranque de dignidad, o de vergüenza, se arroja por el acantilado. En fin, en cualquier caso la función tiene que acabar ya porque la gente necesita con urgencia acudir a los mingitorios.  

martes, 5 de enero de 2021

Nihilismo en vena

Ayer estuvimos viendo Zorba el Griego. Seguramente influyó en ello el estado de ánimo propiciado por las circunstancias adversas que venimos atravesando, pero la verdad es que me pareció auténtica basura nihilista. Y esa es una de las grandes cuestiones que me gustaría dilucidar:¿por qué aquel gusto por tal basura cuando aquellos maravillosos años? Tan felices como aparentábamos ser y, sin embargo, nada que no delatase la insoslayable miseria de la condición humana podía suscitar nuestra complaciente aprobación. Digo yo que quizá fuese porque eso nos hacía sentirnos superiores por evolucionados. O, a lo mejor, sencillamente, servía de justificación para nuestras flaquezas, que eran unas cuantas aunque, por comparación, no las considerásemos como tales. Claro que, también podría ser ese alivio que experimenta el resentimiento en las constatación del caos, porque, a buen seguro, resentidos lo estábamos, y mucho, como es consustancial a una época de la vida en la que crees y no piensas porque careces de los elementos esenciales de la experiencia para poder hacerlo. No sé, pero pienso, esta vez sí, que podría estar hasta la noche elaborando teorías sobre las causas de aquella necedad y siempre estaría a la misma distancia del discernimiento. 

Pues sí, ya ven, como todo es paradójico, este año siniestro también lo ha sido el de la iluminación. Para empezar, ha sido mi primer año alejado de la influencia de los medios de comunicación. No he visto un solo informativo ni leído un solo periódico. Mi único contacto con la realidad ha sido YouTube, y las conversaciones telefónicas con los allegados. Los vídeos de matemáticas y tutoriales de música se han llevado la parte del león, aunque también le he dedicado un buen cacho al Instituto Juan de Mariana e instituciones afines. Me he enterado, más o menos, de lo que es todo eso que se conoce como Escuela Austriaca de Economía. Y en fin, que entre unas cosas y otras he tenido una especie de epifanía: he caído en el convencimiento de que he pasado la mayor parte de mi vida llenando la cabeza con basura ideológica. Todas aquellas películas, todas aquellas novelas...   toda aquella mierda tan del gusto de la clase de tropa, que diría el Padre Balaguer, fue lo que hizo de mí un asqueroso socialdemócrata, orgulloso por inconsciente de estar tirando la vida por el retrete. 

Sí, el cine de arte y ensayo que le decían, ¡qué cursilada!, y las novelas goitisolianas, ¡más cursilería!, por no hablar de aquel periódico tan de moda que si te atrevías a leer otro adquirías de inmediato la condición de apestado. Sí, ha sido este año de forzada introspección cuando he caído en la cuenta de hasta qué punto no he vivido por mí mismo. En fin, esto daría para contar y no acabar, pero lo que sí les digo es que tengan cuidado con lo que ven y leen porque es más que probable que so capa de entretenerles, o lo que es peor, cultivarles, les estén haciendo lo mismo que me hicieron a mí, es decir, joderme la vida. 

lunes, 4 de enero de 2021

I´m in love with my future

Se podría decir que Billie y Finneas fueron educados en el espíritu del Oráculo Manual. En cualquier caso sus padres pusieron buen cuidado de que no fuesen contaminados por la educación al uso, es decir, la que adoctrina en los principios inquebrantables del movimiento socialdemócrata. Billie, poco más que una niña, ya sabe decir que no. Sabe posponer sus deseos. Asegura que está enamorada de su futuro. ¿De qué otra cosa tendría que estar enamorado un joven al que no hayan lavado el cerebro con ideas igualitaristas?

Yo, claro, comprendo que haya gente que no le diga nada todo esto del pop y, de verdad, lo siento un montón por ellos. Debieran ver vídeos de Jaime Altozano o Alvinsch para caer en la cuenta de todo lo que se están perdiendo. Porque en el pop, exactamente igual que en cualquier otra manifestación del sentir humano, predomina la basura, pero si escarbas en ella no tardarás en encontrar verdaderas joyas. 

Y es que, verán: esa guerra cultural que nunca cesa en el mundo, por más que en ocasiones parezca como que ya se llegó a aquella paz eterna con la que soñara Kant, tiene sus fuerzas de choque más activas en el pop. Nada como las canciones de los ídolos del momento para adormercer las conciencias de la juventud, pero también para despertarlas. Por eso conviene mirar con lupa todo ese acervo de información que la industria maneja con criterios de mercado. Que el mercado demande a Billie Ellish puede ser señal de que los frentes de esa guerra se están moviendo en una determinada dirección. Lo que va de Janis o Amy a Billie puede que sea lo que va del nihilismo al espíritu guerrero. No sé, son solo ideas que se me ocurren a vuela pluma, pero, en cualquier caso, pienso que debiéramos estar más atentos a las letras de todas esas canciones que sorben el seso a nuestros hijos, porque es muy probable que contribuyan mucho más de lo que pensamos a configurar su forma de ser.

En resumidas cuentas, que al margen de todo tipo de consideraciones sociopolíticas/economicofilosóficas y demás hierbas, ver videos de Billie Ellish me alegra la vida. Como me pasa con Rosalía, con... la lista sería interminable, así que lo dejo.  

domingo, 3 de enero de 2021

Serfdom

Contra el frío, contra el viento y temporal, gabardinas Abascal. Creo recordar que la tienda estaba en la esquina de la calle Rualasal con Lealtad, frente al cine Coliseum. La radio no paraba de anunciarlas con una tonada pegadiza. A mi hermano le compraron una y yo heredé la suya. Por cada gabardina comprada la tienda regalaba un reloj. A mi hermano le duró dos días porque se apresuró a desmontarle y montarle y, aunque siguió latiendo, sobraron piezas y la velocidad se disparó. Ahora también tenemos un Abascal que no vende gabardinas ni regala relojes, pero igualmente nos va a salvar de los fríos, vientos y temporales de la historia. Así es que hago click en YouTubre y de entre todos los vídeos que aparecen resalta uno con la imagen de Abascal sobre la que se destaca la leyenda: Abascal, un hombre ejemplar. Esto lo tengo que ver, me dije de inmediato. Y sí, nada de particular que no hubiésemos visto ya los que nos hemos pasado la mitad de la vida bajo la égida del hombre providencial. 

Se ve que es lo que toca ahora. Ya les he contado que en Francia andan igual. Por no hablar de Rusia que, allí, nunca se apearon de tal quimera. Incluso en los EEUU, lo de la elección de Trump, tuvo un indudable tufo a redención. La gente cada vez está más convencida de que el problema son los partidos políticos, y en parte puede que tenga razón, pero no nos engañemos porque la parte del león de nuestros problemas somos nosotros mismos con nuestra irrefrenable tendencia a creernos todo lo que nos resulta agradable escuchar. Y cada época histórica ha tenido sus mentiras. Y la que ahora nos está carcomiendo los hígados es la que se propagó vía cine de Holywood años cincuenta, recién concluidos los acuerdos de Breton Woods y con el keynesianismo cabalgando triunfal por todo el planeta. El consumismo como instrumento de apaciguamiento y, por lo mismo, como arma de dominación. Y así hemos llegado a éste estar sepultados bajo un cúmulo de objetos y deseos inútiles que no nos dejan ni respirar. No, no va a ser fácil despertar de esta pesadilla. Porque si algo tiene la mente del adicto es su facilidad para fabricar teorías que justifican la adicción. Si no fumo no puedo expectorar, me decían aquellos bronquíticos crónicos que lo eran precisamente por todo lo que fumaban. Ahora es: si no sigo comprando la economía se hunde, cuando precisamente está hundida por nuestra obsesión consumista. Pero vete tú a explicarle al populus semejantes evidencias. No, el populus suspira por el hombre providencial que le ve venga a salvar de la casta política que, sí, es de todo punto lamentable, pero que en cualquier caso de nada va a servir el convertirla en chivo expiatorio. 

Así que hasta que The Road To Serfdom no se convierta en la nueva Biblia y se lean sus versículos en las escuelas y se comenten desde los púlpitos no habrá nada que hacer. El camino a la servidumbre lo labramos nosotros día a día con nuestro equivocado huir de nosotros mismos a golpe de tarjeta de crédito. En fin.   

sábado, 2 de enero de 2021

Por providencia y delecto

Sostiene el Oráculo: "Saber repartir la vida a lo discreto, no como se vienen las ocasiones, sino por providencia y delecto. Es penosa sin descansos, como jornada larga sin mesones. Házela dichosa la variedad erudita. Gástese la primera estancia del bello vivir en hablar con los muertos. Nacemos para saber y sabernos, y los libros con fidelidad nos hacen personas. La segunda jornada se emplee con los vivos: ver y registrar todo lo bueno del mundo. No todas las cosas se hallan en una; repartió los dotes el Padre universal y a veces enriqueció más la fea. La tercera jornada sea para sí: última felicidad, el filosofar". 

En uno de sus sonetos, apunta Quevedo: "Retirado en la paz de estos desiertos, / con pocos, pero doctos libros juntos, / vivo en conversación con los difuntos, / y escucho con mis ojos a los muertos."

Sino por providencia y delecto. Delecto, que viene a ser discernimiento, ya no se usa. Y nada, en principio, que yo sepa, tiene que ver con dilecto, que como bien saben los melgarfernamentalinos quiere decir querido o amado. De hecho, en la Plaza Mayor de su pueblo tienen dedicada una estatua a un payo al que le achacan las cualidades de esclarecido y dilecto. Pues bien, esclarecido vendría a ser como delecto, pero hubiese quedado cacofónico haber puesto delecto y dilecto. De todas formas, en Melgar también hay, como en su día les dije, buenos mesones para que no se nos haga penosa la jornada si nos acercamos por allí, al poder ser en bicicleta.  

Los libros con fidelidad nos hacen personas: eh aquí una afirmación que precisaría de cierto esclarecimiento, porque uno ha visto y experimentado de casi todo esta vida y ni por asomo establecería a estas alturas una correlación de causa/efecto entre ser un lletraferit, que dicen los catalanes, y ser persona. ¡Anda que no he conocido gente adicta a los libros y que a la vez eran unos auténticos malparits! No, más bien me adhiero a lo de Cervantes, que para llegar a persona son necesarias "dos en la vida y una en los libros". Por supuesto que cuando dice en la vida se está refiriendo a los batacazos que es lo único que realmente nos madura. 

En cualquier caso, diría yo, los libros son, sobre todo entretenimiento. Entretenimiento que, en llegando a un cierto grado de adicción, se convierte en suavemente placentero. Lo que pasa es que no es adicción al estilo de las que caen del cielo; esta es de las que requieren sobre todo en sus inicios ciertas dosis de voluntad y, en su madurez, de un esclarecido entendimiento, dos cualidades que no siempre vienen en el mismo paquete. Mucho de una y poco de la otra es lo mismo que vivir en la higuera, como esos hijos a los que los padres tratan de dignificar achacándoles una inteligencia que compensa la vaguería. En fin, muy complicado todo esto, que no por otra causa será que haya tan pocos adictos a los libros y tantos a lo que sea que esté de moda, lo que es tanto como decir el consuelo de los tontos, porque no se engañen, la moda siempre es un mal. Pero, ésta es otra historia. 

Repartir la vida por providencia y delecto. ¿Pero es que puede haber alguien que en habiendo llegado a viejo pueda pensar que eso es posible? No, aquí todo es esperar a cómo se vienen las ocasiones y ponerse de modo que te hagan el menor daño posible cuando te pasan por encima. 

viernes, 1 de enero de 2021

Que por bien no venga

Como es preceptivo, que diría un sindicalista, toda peste que se precie debe ser acompañada de catástrofes naturales y guerras. Ya saben, los jinetes que nunca cabalgan solos. De momento, lo que más se parece a esa compañía necesaria son los quince días que llevamos de lluvias incesantes y lo que te rondaré morena porque las previsiones no dan tregua hasta allá donde es posible hacerlas. Personalmente, como soy un aplicado discípulo de Miguel de Molinos, no he tardado en pillarle el punto a todo esto y darme cuenta por tanto de que todo ello no es más una bendición de los dioses. Así es que poco a poco se va viendo claro cuál es el verdadero alcance regenerador de este apocalipsis now.  Estas mismas lluvias que se están abatiendo sobre el noroeste peninsular ¿qué podrían ser sino un volver por donde se solía en el mismo momento en el que los cielos han dejado de padecer la agresión del tráfico aéreo? ¡Oye, que yo también sé buscarle causas a los efectos! Y este cielo del que prácticamente ha desaparecido la cuadrícula disforme que sobre él dibujaban los aviones, digo yo que algo tendrá que ver con la restauración de las lluvias a sus acostumbradas tasas invernales. 

Sí, que ésta que dicen pandemia sea verdad o mentira, implementada o natural, poco importa ya. Ahora lo que cuenta es que está demostrando ser un azote implacable de la peor entre todas las enfermedades que venía padeciendo la humanidad como especie: el consumismo. Y concretamente el consumismo en sus modalidades más devastadoras: el turismo y la hostelería. Claro, pocos nos podemos acordar ya de cómo eran las costas de España hace setenta años. Se lo voy a decir: muchísimo más bonitas que esos paraísos que esperan encontrar millones de turistas tras muchas horas de vuelo. Así que, ¿calculen todo lo que hemos ganado con tanta celebración sin motivo para justificarla? Que no se equivoquen, porque ese y no otro es el motivo de todas las miserias: la material y, sobre todo, la espiritual. 

Bueno, y por lo que hace a la hostelería, eso, ya, es la apoteosis. Nunca encontró poder alguno procedimiento más incruento y eficaz para esclavizar a las poblaciones. Porque la hostelería es de entre todos el más insidioso enemigo del ahorro. Imagínense por un momento el dinero que tiene que salir cada día de los bolsillos de los españoles para mantener activos trecientos mil establecimientos hosteleros. Y no digo yo que todo, pero si, pongamos que la mitad de todo ese dinero, se fuese a la adquisición de bienes de capital, ¿se imaginan lo que sería esto? Y eso por no hablar de la degradación moral inherente al exceso de lo que llaman socialización y que a la postre no es más que baile de vampiros. 

Sí, levanten el ánimo y ríanse de las negras premoniciones, porque este ahorro forzoso al que nos estamos viendo abocados por el querer de los dioses, o de quien quiera que fuese, es la puerta de la libertad para una sociedad esclavizada por la estupidez del consumismo. Mucha gente, cuando esto acabe, se encontrará por primera vez en su vida con la posibilidad de tomar decisiones sin pedir permiso al banco. O sea, lo más peligroso que puede haber para los poderes en curso. Esos mismos poderes que labran su propia tragedia legislando contra el cielo.