lunes, 25 de enero de 2021

Cayetana y Barret

No lo puedo evitar, si veo un vídeo en el que aparece Cayetana Álvarez de Toledo me siento irresistiblemente atraído y no descanso hasta que, por lo menos, le echo un vistazo. Porque es que esta mujer, a mi parecer, es un espectáculo: el espectáculo de la inteligencia. Pocas veces tiene uno la oportunidad de presenciarlo. Y menos en el mundo de la política. Aquí, en España, quitas a esta señora y, quizá, a Iván Espinosa de los Monteros y es un erial donde solo crecen los tópicos. 

Rafael Barrett también era un Álvarez de Toledo. Incluso si miran su fotografía podrán comprobar que tiene un aire a lo Cayetana, espigado, rostro alargado y pómulos señalados y, sobre todo, la inteligencia. Por cierto que Rafael era lo que hoy se dice cántabro y por aquel entonces montañes o santanderino. Una verdadera pena que el ínclito Revilla sea tan paleto porque, de lo contrario ya habría hecho que la figura de Barret tuviese relevancia en la región, porque es que no creo que en ella se haya dado nada comparable en cuanto a calidad literaria. 

El caso es que decir Álvarez de Toledo y aristocracia todo es uno. Del siglo XIII para acá nunca cesaron de ser relevantes, quizá, sobre todo, debido al gran patrimonio que acumularon en tiempos de Enrique II y que supieron conservar, lo que tiene su mérito. En cualquier caso, corre mucha sangre mora por sus venas, y seguro que también judía. No hay más que ver una foto de Rafael para confirmarlo. Pero, en fin, sea como sea, lo que cuenta, como digo, es la aristocracia, una forma de entender la vida, o un conjunto de valores si mejor quieren, que se hereda. Empezando por el valor de la educación y la instrucción más estricta. Sin una gran formación el aristócrata de nacimiento se convierte de inmediato en un señorito de provincias lo que viene a ser lo peor de lo peor en lo que a la especie humana hace. 

En fin, ya lo dijo el más ilustre aristócrata de todos los tiempos, un tal Alonso Quijano: "yo soy aquel que por el querer de los dioses ha venido a este mundo en esta edad de hierro para restaurar en él aquella edad dorada...". Bueno, si se interesan por la figura de Barrett comprobarán que fue un gran Quijote. Y de Cayetana ¿qué otra palabra la definiría mejor? En resumidas cuentas, que mientras la gente de este país no lea El Quijote no comprenderá lo que es la aristocracia y por tanto nunca sabrán aprovecharse de los mejores para su beneficio. ¿Se imaginan lo que sería España con Cayetana de presidente? No nos caerá esa breva.   


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