Se podría decir que Billie y Finneas fueron educados en el espíritu del Oráculo Manual. En cualquier caso sus padres pusieron buen cuidado de que no fuesen contaminados por la educación al uso, es decir, la que adoctrina en los principios inquebrantables del movimiento socialdemócrata. Billie, poco más que una niña, ya sabe decir que no. Sabe posponer sus deseos. Asegura que está enamorada de su futuro. ¿De qué otra cosa tendría que estar enamorado un joven al que no hayan lavado el cerebro con ideas igualitaristas?
Yo, claro, comprendo que haya gente que no le diga nada todo esto del pop y, de verdad, lo siento un montón por ellos. Debieran ver vídeos de Jaime Altozano o Alvinsch para caer en la cuenta de todo lo que se están perdiendo. Porque en el pop, exactamente igual que en cualquier otra manifestación del sentir humano, predomina la basura, pero si escarbas en ella no tardarás en encontrar verdaderas joyas.
Y es que, verán: esa guerra cultural que nunca cesa en el mundo, por más que en ocasiones parezca como que ya se llegó a aquella paz eterna con la que soñara Kant, tiene sus fuerzas de choque más activas en el pop. Nada como las canciones de los ídolos del momento para adormercer las conciencias de la juventud, pero también para despertarlas. Por eso conviene mirar con lupa todo ese acervo de información que la industria maneja con criterios de mercado. Que el mercado demande a Billie Ellish puede ser señal de que los frentes de esa guerra se están moviendo en una determinada dirección. Lo que va de Janis o Amy a Billie puede que sea lo que va del nihilismo al espíritu guerrero. No sé, son solo ideas que se me ocurren a vuela pluma, pero, en cualquier caso, pienso que debiéramos estar más atentos a las letras de todas esas canciones que sorben el seso a nuestros hijos, porque es muy probable que contribuyan mucho más de lo que pensamos a configurar su forma de ser.
En resumidas cuentas, que al margen de todo tipo de consideraciones sociopolíticas/economicofilosóficas y demás hierbas, ver videos de Billie Ellish me alegra la vida. Como me pasa con Rosalía, con... la lista sería interminable, así que lo dejo.
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