martes, 26 de enero de 2021

Constantes impertinentes

Increible... bueno, no tanto que ya lo dice el refrán que el que tuvo, retuvo. Pues sí, señores, los alemanes vuelven a las andadas, que es que parece que nada les pone más que un campo de concentración. Esperemos que esta vez sin cámaras de gas, aunque eso habrá que verlo. Sí, ya han dispuesto uno para los que llaman negacionistas, o sea, los que piensan que es la tierra la que gira alrededor del sol y no a la inversa. 

Y en esas estando va el ministerio de sanidad y publica los datos actualizados de las muertes que hubo el año pasado en España. ¡Vaya por Dios, no salen las cuentas! De ésta hasta las funerarias se van a arruinar. 17.000 y pico menos que el año anterior. Y veintitantas mil menos que hace dos años. ¡Joder, pandemias como ésta que me den todas las que quieran! Bueno, ahora el trabajo de la mafia políticomedíatica consistirá en la fácil tarea de convencer al populus de que los excelentes resultados obtenidos no son sino la consecuencia lógica de las muy acertadas medidas implementadas. ¡Y que siga la fiesta!

Y en el entretanto, en el único espacio de relativa libertad que va quedando, las redes sociales, se anda produciendo un debate de lo más interesante. Bueno, en realidad es lo de siempre, pero esta vez no queda limitado a los cuatro gatos que no van a misa. Esta vez atiza de plein fouet a esas juventudes branchés... perdonen que utilice tantas palabras francesas, pero es que me pone como una moto sentirme un snob de los principios del XX... juventudes branchés, que les decía, o sea, todas esas que están enganchadas a las nuevas tecnologías y que, en definitiva, son las que van a regir el mundo de aquí a cuatro días. Pues bien, resulta que los líderes sentimentales de esas juventudes, los conocidos como youtubers, han cogido, agarrado sus bártulos y se han largado a vivir a Andorra, lugar que, entre otras muchas, tiene la ventaja de pagar un impuesto sobre las ganancias mucho más bajo que el que se paga en España. Lo que va de un 47% a un 10%. ¡Casi na! Claro, la cosa tiene una miga que te cagas. Porque toda esa juventud branché, como toda juventud que se precie de tal, es muy solidaria y demás mandangas socialdemócratas, pero, claro, ahora tiene que escoger entre ponerse a pensar o quedarse sin sus líderes carismáticos. Porque es que sus líderes son muy ricos y toman decisiones personales apropiadas a su riqueza. Vamos, que no quieren que se les vaya por el desagüe del Estado socialdemócrata... los muy insolidarios, como claman desgarradamente los voceros del poder político desde todos los medios oficiales. Ya digo, de lo más interesante, porque de ésta va a ser mucha la juventud que se va a enterar de algo que tradicionalmente parecía no ir con ella, es decir, que la solidaridad existe porque, no el Estado, sino alguien de carne y hueso la paga. ¡Menudo tortazo a la conciencia del amor cósmico adolescente! En fin, çe la vie.  

Concluiré este despotrique tomando prestado del Oráculo Manual la siguiente reflexión: "No proseguir la necedad. Hacen algunos empeño del desacierto, y porque començaron a errar, les parece que es constancia el proseguir. Acusan en el fuero interno su yerro, y en el externo lo excusan, con que si cuando començaron la necedad fueron notados de inadvertidos, al proseguirla son confirmados en necios. Ni la promesa inconsiderada, ni la resolución errada induzen obligación. Desta suerte continúan algunos su primera grosería y llevan adelante su cortedad: quieren ser constantes impertinentes. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario