Ya hace demasiados años que vengo, más que pensando, creyendo que un malhablao es alguien de tan pocos recursos intelectuales que intenta defenderse amedrentando con el lenguaje. Es como si supiesen que una persona educada nunca va a llevar la contraria a alguien que habla así. Pero, en fin, voy y descubro a Don Cojón y me doy cuenta de que mi creencia, que no pensamiento, no era más que otro prejuicio. Don Cojón suelta tacos hasta decir basta, pero se nota de lejos que solo es para dar énfasis a un discurso propio de quien tiene muchas horas de estudio y reflexión detrás de sí. Quizá es que Don cojón ha caído en la cuenta de que ese tipo de énfasis es el único que funciona entre la gente a la que quisiera dirigirse, es decir, a las masas aborregadas. Bueno, Alfredo Díaz también usa ese recurso con profusión y, hasta la misma Ter, o los mismísimos Invicthor o El Rubius, no lo echan en saco roto. ¡Por algo será!
Y es que ahí está el punto y la enjundia de todo este asunto, en esa necesidad que siente la gente esclarecida, sobre todo cuando es joven, de desasnar a las masas aborregadas. Y, claro, muchos son los llamados a este negocio y muy pocos los escogidos que dan con la clave para conseguir grandes audiencias. Porque hay que ser muy inteligente y, sobre todo, haber leído mucho, para tener éxito cuando te dedicas a deconstruir el discurso oficial a la vez que construyes otro mucho más inteligente y por tanto de difícil digestión para los estómagos todavía acostumbrados a la leche materna. En el fondo, estos chavales son, sin quizá saberlo, herederos directos del de Belmonte de Calatayud, es decir, el gran gurú de la modernidad que entre otras grandes aportaciones al pensamiento mundial dejó aquella que preconiza que no hay nada más estúpido que el que por la compasión de los desgraciados se perjudique a los afortunados... estupidez que, por cierto, es, exactamente, la clave de bóveda de la religión socialdemócrata. Fíjense bien y descubrirán que todo el discurso oficial, venga de la parte que venga, solo consiste en dar carta de naturaleza a esa estupidez. Lo que se llama populismo para que nos entendamos. Y eso es precisamente lo que esa gente que les he mencionado trata de poner negro sobre blanco utilizando los tacos como herramienta de enganche.
Bueno, no voy a continuar mucho más con este asunto porque pienso que ya he dicho bastante. Solo recomendarles que se desprejuicien -¿se puede decir así?- y en vez de ver la tele, sobre todo DW, la oficial alemana, que es la más basura de todas, y leer periódicos, infórmense de por dónde va, y sobre todo va a ir, el mundo escuchando a esos youtubers de los que les hablo. Porque, al fin y al cabo, no preconizan otra cosa que lo que ha dado resultado en los países a los que mejor les va.
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