Ayer recibí un guasap de Pedro M. que decía: He disfrutado tanto que quiero compartirla contigo, por si no la conocías. Se trataba de la entrevista que Joaquin Serrano Soler le hizo a José Luis Borges en el programa "A Fondo" en el año 1976. Pues bien, estoy casi seguro de haberla visto dos o tres veces, pero revisitarla ayer y volver a la carga hoy con las luces del despertar ha sido una verdadera delicia. Dicho de forma cursi o pedantesca, al estilo Serrano Soler por cierto, ha sido como una especie de comunión con el genio. Una hipertensión del espíritu entre la emocional admiración y la severa atención. Porque en un alarde de codicia no quería que se me escapase nada. Diríamos que en semejantes trances me pasa como al Vicecónsul del Reino Unido en Cuernavaca, que agarro la botella y bebo furiosamente.
Borges, como cualquier genio supongo, es la conjunción de dos circunstancias excepcionales. La primera, una cabeza privilegiada. La segunda, una capacidad titánica para la constancia en el esfuerzo. Porque unas estancias maravillosas no dicen nada si no son convenientemente amuebladas. Sin barroquismos, como se esfuerza en recalcarnos, que es el defecto tras el cual tiende a esconder sus carencias la juventud. El arte es otra cosa. Es desvelar con precisión la realidad de lo que sentimos y pensamos con las herramientas cotidianas. Con las palabras con las que hablamos cuando hablamos para entendernos en el caso de la literatura.
La entrevista prosigue sin que el interés decaiga un ápice bajo los auspicios de un entrevistador al que la cursilería no le quita efectividad. Pasamos por los primeros años de formación, el papel de la familia, Europa y sus clásicos, Argentina y ¡cómo no! la política. La democracia es un abuso de la estadística. No creo en la democracia, dice, para Argentina. En otros lugares funciona, desde luego, pero en ellos funcionaría cualquier cosa. No tengo soluciones para nada porque nunca me he interesado por la política, pero si me dieran a elegir escogería que retrasasen las próximas elecciones unos trescientos años y que hubiese un gobierno de señores en vez de este de hampones que tenemos. O sea, digo yo, un gobierno de los mejores, aristocrático para que nos entendamos.
Me quedo colgado en lo del abuso de la estadística y en el "pero en ellos funcionaría cualquier cosa". Paro el vídeo y me pongo a pensar en la medida de mis posibilidades. Efectivamente, abuso en el sentido de retorcimiento o mal uso de la estadística. Se desechan malintencionadamente variables cuyo peso específico es incuestionable a la hora de interpretar resultados. Y, "en ellos funcionaría cualquier cosa". ¡Qué interesante! Yo también tiendo a pensar que las sociedades en llegando a cierto grado de desarrollo no necesitan para nada que no sea entretener a la chusma y darle la sensación de que cuenta para algo todo el circo político que se monta. Porque al final siempre se hace, como no puede ser de otra manera, lo que dicen los cuatro entendidos en la materia que trabajan sigilosamente en esos despachos que se hurtan al escrutinio de los medios de masas.
En fin, si quieren disfrutar con Pedro y conmigo no tienen más que ir a You Tube y poner Serrano Soler Borges. No perderán el tiempo, se lo puedo asegurar.
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