Pues desde la perspectiva de un palentino, aunque sea sobrevenido, lo del calentamiento, si no global sí por lo menos local, es una realidad incontestable. Porque no es que haga falta darse una vuelta por el campo a ver los estragos causados por Faetón, como les decía, no, es que solo hay que darse una vuelta por la Calle Mayor y comprobar con verdadero asombro como lo mas granado de la comunidad masculina ha decido cambiar el zapato cerrado y apretado por las sueltas sandalias franciscanas. Me estoy imaginando lo urgidos que se han tenido que sentir para decidirse a semejante tergiversación del protocolo. Pero, en fin, así han sido siempre las grandes conmociones en las costumbres, de la necesidad virtud, como se dice. Se empieza por las sandalias y quién sabe en lo que se puede acabar.
El caso es que en otro orden de cosas me pregunto y no encuentro respuesta a cómo puede ser que nuestro sistema jurídico permite la existencia de partidos políticos, no digo ya como Podemos, o el Animalista, que son aberraciones rayanas en en el trumpismo waltdisneyniano, no, me refiero al Partido Socialista que a juzgar por los titulares y frases sueltas que nos llegan por las ondas es la más cumplida agregación de tontos del culo con un adobe de rencor que no puede ser debido sino a un estreñimiento crónico con aparato de hemorroides rabiosas. Pero, ¡por dios!, cómo vamos a creer que la democracia es el mejor sistema político si nos obliga a escuchar a diario semejante cúmulo de tonterías que, además, al ser tan del gusto de las ingentes masas iletradas, tienen todas las probabilidades de llegar a constituirse en el armazón de nuestro cotidiano devenir. Ya te digo, nos quieren hacer pasar el día contando naciones. ¡Libertad para Trespaderne! No sé si seguirá visible la pintada en aquel inmenso farallón del río Oña.
Por lo demás, hoy pueden si quieren leer el artículo de El Mundo firmado por Cayetana Alvarez de Toledo. Desde luego que hay aristócratas que nacen, otros que se hacen y unos pocos que las dos cosas: es el caso de Cayetana. Como diría el protagonista de Nobleza Baturra: ¡Qué muherrr! De las que es difícil averiguarse con ellas, según decía el clásico, que tanta hermosura e inteligencia juntas no están hechas para ser llevadas al huerto por cualquiera. Pero, bueno, ese es otro tema. A lo que quería ir es a que sostiene Cayetana, con mi total aquiescencia, que a quoi bon suspirar en España por un Macron si ya le tenemos en el poder hace seis años o así. Lo que pasa es que lo nuestro es no darse importancia por lo que hacemos. Pero en seis años se han hecho aquí de forma sigilosa las más difíciles reformas de la historia contemporánea de Europa. La más importante, sin duda, el haberles sacado a los políticos regionales las manos de la masa: sin las Cajas, ya me dirán para qué ser político si no es para odiar a muerte al que te ha quitado el juguete. La segunda en importancia ha sido aprobar las leyes que han permitido ir chino, chano, poniendo contra las cuerdas, o tras los barrotes, las viejas y "normalizadas" prácticas de connivencia entre los distintos poderes. En fin, unos dicen que es socialdemócratra, otros que hiperliberal, otros que solo lee el Marca... para todos los gustos, pero él solo es un tipo que a los 24 años ya había ganado una oposición de las de aquí te espero y por eso sabe que para administrar bien la cosa pública hay que rodearse de gente que haya pasado con éxito por lo que él pasó. Gente sin otra ideología que el sentido común fundado en el profundo conocimiento de lo que se traen entre manos. ¡Un bombazo, desde luego!
Así que nada, todos tranquilos porque si la necesidad hizo virtud de las sandalias franciscanas, no menos la democracia lo hará del macronismo... y no digo rajoysmo porque los nombres de las filosofías, sobre todo de las políticas, quedan mucho mejor si vienen de Francia que, como dice la canción, trae sustancia.
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