Dice Savater: coraje para vivir, generosidad para convivir y prudencia para sobrevivir. Bueno, es una versión quizá mejorada de aquellas virtudes cardinales que enseñaba el Padre Astete: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. La diferencia, en cualquier caso, entre una y otra versión es que la de Savater me pilla mayor y por eso entiendo más o menos lo que quiere decir. Lo del Padre Astete lo repetía como un lorito y me ponían un diez y eso era todo.
Ahora lo entiendo y, por tal, me veo compelido a reconsiderarme. ¿He tenido coraje para vivir? ¿Generosidad para convivir? ¿Prudencia para sobrevivir? Bueno hasta aquí he llegado y aquí estoy. ¿Pero en qué condiciones? ¿Quién he sido y quién soy? ¿Podré mejorarme en cualquier caso? Porque todo lo demás es a matter of small moment.
Esa es la cuestión. En la vida, una de dos, o tienes la sensación de que estás mejorando o es un verdadero asco. Sí, ¿pero cómo? Porque, ¿qué es el coraje? ¿Y la generosidad? Por no hablar de la prudencia que en gran medida se contradice con las anteriores. Paco de Lucía decía que él fue de izquierdas hasta el momento en que se dio cuenta de que tenía dos millones de pesetas en el banco. Pero, claro, Paco era un genio y los genios no paran de mejorar en el reconocimiento de lo que verdaderamente son. Y esa es quizá la clave de todo: reconocerse sin dramatizar. Incluso con divertimento.
Mi sobrino Álvaro, que está en el mundo, me pasó el dato: Louis C. K.. Anoche, que andaba un tanto pachucho del espíritu, harto de mi propia mediocridad por así decirlo, decidí que necesitaba un chute consistente so pena de craquer que dicen los franceses. Así que recurrí al dato: revisité entero LOUIS CK/ LIVE AT THE BEACON THEATER. Me reí tanto de mí mismo que quedé más relajado que después de siete sesiones de masaje tailandés. Somos como somos y lo único que puede mejorarnos es reconocerlo entre carcajadas. Porque nada ni nadie nos va a cambiar. Así que yo le corregiría a Savater: para vivir, reconocerse; para convivir, discrección; para sobrevivir, cascársela. Y todos contentos.
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