"Chi puo dir com´egli arde, em picciol fuoco."
(El que puede decir como arde sólo vive una pequeña pasión)
Ayer estuve viendo en un televisión británica un reportaje sobre el lanzamiento de un satélite que va a monitorizar la calidad del aire a todo lo largo y ancho del planeta. El satélite ha sido fabricado por la filial británica de una empresa pública europea y ha sido lanzado al espacio por un cohete ruso. Y todo ha salido impecable.
Bueno, a instancias de los periodistas los operarios de la empresa dijeron que sí, que estaban preocupados por lo que la salida de Gran Bretaña de la Comunidad Europea podría suponer para ellos, pero, la verdad, no daban la impresión de que esa preocupación les quitase el sueño. Eran cientos en una nave gigantesca enfrascados cada uno en lo suyo que parecía endemoniadamente complicado. No, la verdad es que no creo que les quedase mucho tiempo y neuronas para ocuparse de las cosas pequeñitas de este mundo.
Y en eso reside todo el misterio de la buena vida, compañeros y compañeras, en vivir enfrascado en una tarea apasionante. De lo contrario ya saben lo que toca, el estar todo el puto día con que si éste tal, el otro cual, lo que que hay que hacer y lo que no hay que hacer, y venga a dar por el saco con huecas opiniones al que se pone a tiro.
En fin, ya lo decía mi padre, más estudio y menos cascársela.
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