viernes, 13 de octubre de 2017

Mareas

Parece que ya retrocede la marea. Y, como ha sido de las vivas, la bajamar está dejando al descubierto más cosas de las que creíamos que había bajo el agua. Ruinas de antiguas ciudades y cosas así. Nada que nos vaya a cambiar la vida, en definitiva.

Ayer leía en no sé dónde que Nosequién, una tía lista sin duda, ha dicho que la finalidad del feminismo es que se deje de hablar de feminismo. Realmente interesante, porque desde luego vemos cada cosa por ahí...



bueno, en el Valladolid de mis tiempos de estudiante se afirmaba: "palentina, puta fina", lo cual, no sonaba denigratorio en absoluto sino todo lo contrario, porque en el computo de prestigios contaba entonces mucho más el touch the class que la profesión en sí. Pero me estoy desviando del asunto de las mareas.

Eso les quería decir, que la esencia de las mareas es avanzar y retroceder. Y al final no hubo nada. Porque estaban hace cinco días todas las grandes cadenas internacionales con el rollo catalino y en un visto y no visto desapareció de las pantallas como por arte de birli-birloque. Es probable que las encuestas de audiencia estuviesen indicando que al asunto se le había ido el tirón antes de lo pensado. Y así fue que, de pronto, inundó los noticiarios la psicopatía sexual de un productor de La Meca del cine. Todo el mundo se anda rasgando las vestiduras ahora, y me parece bien, porque un tipo con poder haya utilizado ese poder para intentar, al menos, tirarse a sus subordinadas entre comillas. Un asunto más viejo que los pedos y, como los pedos, sin más solución que aprender a ser discreto con las efusiones. Pero, bueno, al tío le están crucificando sin que ni por asomo aparezca un Cirineo que le eche un cable. Porque vivimos tiempos de consensos sin fisuras ni matices y a la sacrosanta inocencia virginal de las mujeres toca ahora que no la cuestione ni Dios. ¿Armas de mujer? Ya te digo, un invento machista. Y, si no, que se lo digan a Angelina Jolie que está entre las víctimas del monstruoso acosador. 

Ya ven, en estos tiempos que corren de cualquier cosa se hace una marea que luego baja y a otra cosa mariposa. ¿Feminismo? ¿De qué me habla usted? Ahora estamos con lo de la consustanciación del espíritu humano en las especies con rabo. ¿Se puede o no se puede aspirar a que en un próximo futuro los cánidos resuelvan integrales trigonométricas? Según un tipo que tiene un blog -Yo mono- en El Mundo, sí, sin ningún lugar a dudas. Y yo digo, pour quoi pas, al fin y al cabo, todavía no hemos alcanzado esa pleamar. El asunto todavía puede dar mucho de sí antes de que la gente se canse de olfatear ojetes. 

En resumidas cuentas, volvemos a Shopenhauer:

" Al tormento de nuestra existencia contribuye no poco también el hecho de que el tiempo nos urge continuamente, no nos deja tomar respiro y está detrás de cada uno como el severo maestro con la palmeta. El tiempo no es agobiante ya sólo para aquel que se ha abandonado al aburrimiento." 

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