viernes, 16 de febrero de 2018

Armas

La superioridad moral da mucho de sí a los humoristas gráficos. Hoy lo bordan los dos que colaboran con El Mundo a propósito de la matanza de ayer en un colegio de EEUU. Me imagino que El Roto en El País no les habrá ido a la zaga, porque es oro molido al respecto. Bueno, ya saben que aquí en España, excepción hecha de los fachas, todo el mundo está de acuerdo que la Asociación Nacional del Rifle, que en su día presidiera Charlton Heston, en realidad es una asociación de fachas. O sea, con el estigma a cuestas y sanseacabó. 

Es verdad que los estadounidenses tienen libre acceso a las armas y eso tiene sus inconvenientes como de vez en cuando comprobamos. Entonces, en caliente, se levantan voces y los más puros, pongamos que socialistas, se rasgan las vestiduras. Pero, por Dios, dicen, cómo pueden estar tan ciegos, si es algo elemental, se prohíbe la venta libre de armas y se acaban las masacres. Pero, nada, ellos ere que erre, que sin sus armas sería como ir desnudos por la calle. Claro, las tradiciones. 

Lo que pasa es que los gringos son gente de behetría. Como los castellanos al norte del Duero. Ellos llegaron a un territorio despoblado y se instalaron. Pronto cayeron en la cuenta de que despoblado no quería decir seguro, así que  tuvieron que aprender a defenderse por sí mismos. Como en Castilla en la Edad Media, en llegando el buen tiempo, llegaban también las razzias. Los apaches, los navajos, los cheyenes. Eran bastantes y, sobre todo, como eran cazadores recolectores no entendían que las cosas pudiesen tener dueño. Así que las armas se hicieron indispensables para proteger vidas y haciendas. Luego, cuando el Estado empezó a abarcar territorio y procurar seguridad lo lógico parece que hubiera sido prescindir de las armas, pero la gente ya se había acostumbrado a ellas y, por otra parte, quizá pensaron que conservándolas quitaban de la cabeza de Papa Estado cualquier veleidad autoritaria. 

Yo de armas no tengo ni idea. Nunca pegué un tiro. Pero me doy cuenta de que en EEUU llevan doscientos cincuenta años de constitución democrática y cuando los estados del sur se la quisieron saltar les dieron para el pelo. La gente armada en cualquier caso impone respeto. Y a un pueblo armado, bien lo saben los suizos, nadie le invade.

Y que conste que no es que me esté decantando a favor de las armas. No, sólo quería hacer un poco el sofista con la intención de resaltar la indigencia intelectual de esos humoristas gráficos que les decía al principio. Las costumbres arraigadas por siglos de necesidad no se pueden despachar tirando de catecismo. Y por otra parte, leches, que son trescientos y pico millones de habitantes, coges, agarras, calculas probabilidades y compruebas que hagas lo hagas no vas a poder reducir mucho más la cuota de desgracias. Y si no se lo creen, confronten estadísticas con países en donde están prohibidas las armas. Y no les voy a pedir que empiecen por Venezuela. 

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