martes, 27 de febrero de 2018

Sobrevalorando

Ayer les decía que a mi juicio lo salvaje, o lo que es lo mismo, la virginidad, están socialmente sobrevalorados. Son modas. O, dicho crudamente, técnicas comerciales. Tu revistes lo que sea con un halo de romanticismo y allí que corren desbocadas las masas a invertir sus ahorros. Supongo que siempre ha sido así y lo seguirá siendo por los siglos de los siglos, porque el frío que hace fuera de las modas solo se puede combatir con ejercicio neuronal, el más extenuante de todos los ejercicios. 

Ahora, ya, lo de la informática, o lo numérico como dicen los franceses en su histérico esfuerzo por diferenciarse en lo banal, queda para los antiguos, ahora, alguien medianamente puesto, sólo se referirá a los big data y su corolario la inteligencia artificial. Que si nos va a dar el puntito con precisión nanométrica, que si lo de la mierda aquella de Stanley Kubrick en "Odisea del espacio:2001", un coñazo de aquí te espero. Todo, en definitiva, para tenernos encandilados con la milonga de que es posible dar algún sentido a la vida sin agonía. Y, de paso, que salgamos corriendo a comprar la última mierda redentora. 

Y estando en esas, voy me entero de que los grandes constructores guitarras se están yendo a la quiebra. Los chavales prefieren hacer música con ordenadores que a los dos meses de empezar ya salen cosas que quedan monas. Pues no sé, la verdad, pero yo prefiero quedarme con lo antiguo. Ver que, al final, después de horas y horas de ensayo, con pesadillas nocturnas incluidas, una partitura te suena, tiene un su aquel para el que el lenguaje no tiene palabras. 

En definitiva, que a mí no me la clavan. Porque no creo que haya la menor diferencia entra las puntas de sílex de nuestros antepasados y los big data de ahora. Simples herramientas que ya se sabe que, por uso descuidado, están en el origen de la mayoría de los accidentes laborales. Así que, no las sobrevaloremos porque, la más sofisticada de todas, al lado de la que tenemos sobre los hombros siempre será una nimiedad... por más que la de sobre los hombros haya que sacarla brillo a diario so pena de que se oxide y ya sólo sirva para adaptarse a las modas. A lo sobrevalorado.  

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