Ayer fue un día excepcional para bicicletear. Fuimos hasta Becerril por la Nava. Entre campos que empiezan a verdear tímidamente. Sin duda van atrasados, pero si por fin se cumplen de una vez las previsiones esta semana puede ser la de la salvación definitiva. Entonces, será el momento para quedarse astonished, epoustuflado o, sencillamente, asombrado de la belleza del campo civilizado.
En Becerril había demasiada gente para mi gusto en los alrededores del Centro Cultural San Pedro. Hacían cola para entrar a ver uno de los museos de ciencia más inteligentes de todos los que he visto que son unos cuantos. Nada que ver con el de Londres, por supuesto, que es enciclopédico, pero si, diría, que no hay ninguno tan chévere en lo que hace a la astrofísica. Y es que, claro, con esas cúpulas es muy fácil simular el firmamento. En fin, ya les conté alguna vez sobre el particular.
En la Behetría había animación y, por tal, se habían acabado los pinchos de tortilla. Ya me dijo el camarero, la culpa la tiene usted por haberles hecho propaganda en las redes sociales. Ya me han pillado. Lo suplimos con unas rabas, croquetas y empanadillas que estaban padre. Con los cafés con leche incluidos no llegó a cinco euros. Un chollo. Al salir al sol de la plaza nos topamos con el relativo gentío que hacía el trayecto de la Misa Mayor al bar. ¡Qué a tiempo nos vamos!, pensé.
De vuelta ya, subimos a la colina del Cristo de San Felices a sestear un poco. La vista desde allí era impresionante, con toda la cordillera nevada al fondo. Una ecuación perfectamente resuelta. Esa nieve que va a los pantanos y que, luego, cuando las circunstancias lo pidan, regarán toda esta inmensidad que nos da el pan de cada día. ¿Acaso no es todo eso mil veces más bello que la estéril diversidad de lo salvaje?
Lo salvaje, la virginidad, tan sobrevalorados.


lo de "rabas " hacía anhos que no lo escuchaba(ni probadas).Creo que es así como llaman a las patas de calamares rebozados en Santander.Se me ha hecho la boca agua,Pedro,leyendo la palabra.
ResponderEliminarYa no es lo que eran, pero como yo tampoco, pues me siguen sabiendo a gloria.
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