La primera noticia del El País Digital de hoy reza tal que así: "Las mujeres hacen el doble de trabajo gratis que los hombres". ¡Ya está! Es lo bueno de los imbéciles en general que no es sólo que tengan método para medirlo todo sino, también, para, con dicho método, obtener los resultados que mejor se acomodan a sus expectativas. Así, otra vez más, demuestran palmariamente que los hombres somos impresentables, que es de lo que se trata.
Total que, ayer, después de una travesía gloriosa por La Nava, me hallaba yo zampando un pincho de tortilla en La Behetría de Becerril con la mejor disposición de ánimo. Lo estaba encontrando delicioso y a la vez intentaba redondear la jugada con la lectura de un artículo sobre la utilización de la energía solar para mejorar los rendimientos de la agricultura. Pero no me podía concentrar porque desde la televisión me llegaba el cacareo de unas gallinas que no paraban de poner huevos. Estaban con lo de "metoo" y curiosamente no había entre ellas ningún gallo para darles algo de contrapunto... lo que hubiese, pienso, estado bien, porque ¿qué es un corral sin gallo? El caso es que todas hablaban a la vez, y lo que suele pasar cuando tal sucede, que los decibelios se suben a la estratosfera y nadie se entera de nada. Bueno, algún cliente hizo chistes sobre el particular, pero sin perder la circunspección. Ya se sabe cómo es la gente del campo.
Me hacía gracia todo aquello y no podía dejar de pensar en la insalvable brecha existente entre aquellas ponedoras y mi querida Cayetana de la que recién acababa de leer la entrevista que le había hecho a un psicólogo clínico canadiense llamado Peterson. ¡Vaya por Dios! Una vez más las reivindicaciones sarampionosas se topan con la realidad. Resulta que existe una cosa que se llama biología y nosotras sin enterarnos. Y para más inri nos impulsa en nuestro desnorte esa cosa que se dice "la izquierda" y que según Peterson no es más que gente que lleva treinta o cuarenta años de retraso en sus concepciones ideológicas.
Así que acabé mi pincho, mi café con leche, y salí a la plaza bañada por un sol huidizo. Estaba desierta. Me senté en un banco para sacarme las piedrecillas que se me habían metido en los zapatos durante el tramo que había hecho por un camino agrícola. Hecho lo cual escruté la dirección del viento para elegir el camino más adecuado para la retirada. Vine bordeando las colinas sobre las que se asienta El Cristo de San Felices. Como Perséfone ya ha comenzado a escapar del Hades la belleza tornasolada del paisaje es epoustuflante. Si los dioses no se vuelven a equivocar este año tendremos una buena cosecha. Y pensaba mientras pedaleaba en que, como decía Juanito Gener, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa. Y así, una cosa es todas esas gallinas que pasan la mañana cacareando en un plató de la televisión pública y otra cosa es Cayetana con su doctorado en Oxford. Y una cosa es toda esa idea del atraso rural y otra es la realidad de un campo gestionado en su inmensa mayoría por titulados superiores. Sí, desde luego, no está mal este país, ni ni siquiera el mundo, si sabe mirar en la dirección adecuada.
En fin, seguro que cuando El País Digital denuncia la gran cantidad de trabajo gratis de las mujeres se está refiriendo a ese cacareo mañanero ya sea en un plató de televisión, ya en la cola del pescado. Y que Dios me perdone.
Cuántta razón tienes ,mi querido Maese Pedro.Van a acabar cortando pollas y huevos.Yo se la habría cortado a más de uno ,pero no por acoso sexual..Un abrazo
ResponderEliminarSi querido Ignacio, cuando la gente sale del juego se resiente y es peligrosa. Te recomiendo la entrevista que le hizo Cayetana a Peterson. Viene en El Mundo de ayer. Abrazos.
ResponderEliminarpues la voy a leer.es que estuve en Berlín pasando frío .Estaba lleno de refugiados y excursionístas espanoles
ResponderEliminarSeguro que le sacas toda la sustancia que trae de Francia. Oye, menuda mezcla en Berlín. Así que cada vez hay más alemanes que quieren volver a las andadas.
ResponderEliminarsí es cierto que cuando les ponen a Wagner quieren volver a ocupar Polonia.Pero de lo que están de verdad hartos es de los Kanacken",como lllaman ellos a los refugiados
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