Uno pasea por el barrio a ciertas horas y aparte de ninis y gordas paseando al perro lo único que ves que tenga relación con la vida es el chino tirando del carretillo cargado hasta los topes de cajas de cartón. Poco a poco, excepción hecha de la hostelería, sus bazares siempre abiertos es lo único que va quedando en los bajos de las casas. Aunque a decir verdad, también cada vez más bares son regentados por ellos. Los más frecuentados por cierto. Son como una mancha de aceite que se va extendiendo por la ciudad silenciosa y eficazmente. ¿Y por qué es así? Pues muy sencillo, se lo voy a decir: porque siguen al pie de la letra aquel consejo que como último testamento dio Alberto Pico a los niños del Barrio Pesquero: "estar a lo que estáis". No hay más ciencia para tanto progreso.
Bien seguros pueden estar de que nunca gastará un chino un segundo en sacar brillo a la matraca nacionalista ni a las épicas futboleras. Él, por supuesto, observa minuciosamente los movimientos de la masa con el fin de averiguar donde se encuentra el posible nicho de negocio. Así, al notar un repunte de patriotismo llena sus escaparates de banderas a un euro la unidad y la ciudad se pone en dos días que parece que acaba de ser liberada de un ejercito invasor.
De ahí la expresión, creo que maña, chino-chano. Poco a poco, sin meter ruido, se va haciendo camino. La última de la que tengo noticia es para amarrarse los machos y, sin embargo, como cosa suya, casi no ha tenido repercusión mediática. Los tertulianos occidentales han seguido como si nada con sus matracas, ya sean catalanas, trumpianas o brexiteras. Y en el entretanto hay tenemos a dos monos clonados. ¿Es que alguien puede ser tan ingenuo como para pensar que no hay laboratorios en China en los que se está intentando clonar a seres humanos? Monos, humanos, primates todos. Esa es la lógica confuciana, no buscar tres pies al gato y que los niños vayan al mejor colegio.
Yo ya le dije a mi nieto este verano cuando estuvo aquí unos días: ¿Por qué no aprendes chino? Si yo tuviese tu edad sería lo primero que haría. Me contestó que en su pandilla había un chino y en eso quedó todo. Bueno, no sé, porque esto de la futurología es ciencia pantanosa, pero para mí que en cuatro patadas serán las coordenadas confucianas las que estructuren el mundo. Todo esto de la épica, la lírica, los Sagrados Corazones en general, va a quedar muy relegado frente a la realidad del arqueo de caja. El arqueo marca la pauta... que no es que no lo viniese haciendo desde siempre aquí y en todas las partes, pero es que a lo que vamos es a hacerlo sin las caretas heredadas del teatro griego.
En fin.
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