Como dijo Noséquién Nosécuándo, la indignación es el mecanismo que reviste de respetabilidad a los idiotas. Por si tenía alguna duda al respecto sólo necesité ver ayer fotos de esos jubilados que se manifestaban ante el Congreso para disiparlas. Claro que también me podría poner pedante y citar aquello de Nietzche de que opinión es sinónimo de situación. O ya puestos, el vulgar dicho de que cada uno cuenta la feria según le va en ella.
Evidentemente, lo de las pensiones es un conundrum, que diría el inglés. Se mire como se mire nunca va a tener solución al gusto de todos. Una especie de aporía en términos lógicos. La manta si la estiras tapa menos. Ni nadie preveía que íbamos a vivir tanto, ni menos que las máquinas nos iban a sustituir hasta para rascarnos el culo. Pero así y todo, en lo personal, no tengo la menor duda de que el asunto está en manos competentes. Otra cosa es que los socialistas, por estar en estos momentos en fase de poco tirar de la teta del Estado, se dediquen a azuzar a los idiotas para que exhiban indignación y, así, supuestamente desgastar a los que están ahora en el machito. Como decía el otro, todo sirve para el convento y azuzar a los idiotas es lo más parecido a llevar una puta al hombro.
De todas formas, y aunque todos tengamos algo de ello, de verdaderos idiotas hay un porcentaje limitado. La inmensa mayoría de los jubilados que yo conozco están a lo suyo, cultivando sus particulares jardines, ayudando cuando se les demanda y procurando en lo posible pasar desapercibidos. Al fin y al cabo, la vejez, como en la infancia pero por diferentes y justificados motivos, es la edad del presente. Porque a quoi bon preocuparse por lo que, por definición, ya no se puede tener.
No sé, ya digo, pero cualquier cosa menos indignarse por lo que sólo los dioses tienen la culpa. Por contra, si vienen mal dadas, pues hacer de tripas corazón y ponerse a tocar la guitarra en una esquina. O a vender los pepinos del huerto. O a cobrar a los hijos por los servicios prestados. O... lo que sea que no sea llorar. Antes te subes al Taigeto.
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