martes, 12 de enero de 2021

Arroz, trigo y maiz

Ha habido tantos momentos en la historia en los que el poder en curso se inventó milongas para cercenar las libertades de los ciudadanos que creerse todo esto que nos están contando ahora es de una inocencia enternecedora. Por supuesto que habrá por ahí una viriasis cabrona, pero cuántas veces no habrá habido una similar en la que nadie se puso a contar los muertos. Toda mi vida profesional vi los hospitales saturados en los picos de las gripes estacionales. Y también vi a los sanitarios quejándose de vicio. Recuerdo que en un hospital en el que trabajé varios años tuvieron que retirar el alcohol de la cafetería porque ciertos sanitarios se pasaban el día en ella apagando su sed, y se dio la circunstancia que en éstas llegó el obispo con una pierna rota y le tuvieron que atender los de la sed apagada... un verdadero sainete. 

El problema real que andamos enfrentando ahora y que ya no se puede ignorar ni un minuto más se llama China. Lo ha señalado el visionario Nigel Farage, el mismo que instó a la Gran Bretaña a abandonar la Unión Europea porque se dio cuenta de que de seguir dentro de ella corrían serio peligro de morir ahogados en un mar de papel. El tiempo dirá si tenía razón o no, pero el caso es que se salió con la suya y eso le dio el caché que ahora utiliza para instar a poner la proa a China si no queremos ver nuestras libertades cercenadas. Razón, pienso, no le falta para temerse lo peor. Les explico. 

Me contaba ayer Pedro M. mientras paseábamos seaside que había visto un vídeo muy interesante en el que el mundo se dividía en tres culturas. La del arroz, la del trigo y la del maíz. O sea, la oriental, la occidental y la mesoamericana. La cuestión no es baladí porque no es lo mismo lo que hay que currar para conseguir unos u otros cereales. El arroz es el que más trabajo exige y por eso que haya tanta población en oriente. El trigo, mucho menos; entre sembrar y cosechar pasan meses que dan para mucho pensar. Las consecuencias de una y otra manera de conseguir el sustento bien a la vista están: solo tienen que comparar la producción intelectual de oriente y occidente. Lo del maíz es otra historia: entre lo productivo que es y el calor que hace en la America Central, pues eso, que todo el tiempo del mundo para bailar reguetón. 

En fin, sea como sea, esa educación en el trabajo de los chinos unida a la tecnología que nos han copiado a los occidentales es una verdadera bomba que a diario estamos viendo estallar. Y ya nos llega demasiado de su onda expansiva. Es muy ingenuo pensar que se van a contentar con vendernos cachivaches. Cada vez más van siendo los únicos empresarios que crean empleo en nuestras ciudades. El siguiente paso... bueno, mejor que cada uno se imagine lo que quiera, pero yo, desde luego, no me fío un pelo. En fin, que no estaría de más que empezásemos a pensar en estas cosas cuando tomamos nuestras decisiones de qué cachivache comprar. Porque es que, además, posiblemente ni siquiera haga falta comprarlo. Pero ésta es otra historia. Lo que cuenta, en definitiva, es que los occidentales podamos continuar cultivando el ocio como venimos haciéndo con tanto provecho desde hace siglos.  

2 comentarios:

  1. Pues lo de los sanitarios mamaos con el Obispo me recuerda a los políticos actuales ESpanholes..por qué será.Porque,vamos a ver,no me digas que el Ministro Illa no está mamao? Digo yo,o nuestro querido y autoproclamado "lider Mundial" ,yo creo que vive en una nube de Moriles o de Montanchez...

    ResponderEliminar
  2. A mí Illa me recuerda al Pompas, un compañero de cuando estudiaba en Valladolid. Sus padres tenían una funeraria en Zamora. El tío siempre iba impecablemente trajeado, pero en segundo de carrera ya tenía la nariz como una porra.

    ResponderEliminar