Reconozco que tengo adicción a las entrevistas. Es lo único que me interesa de la televisión. Llega la noche, enciendo el cacharro y me voy directo a Blomberg a ver si está allí Charlie Rose. No siempre me interesa lo que se trae entre manos, pero sí con frecuencia. Son entrevistas de rabiosa actualidad, aunque traten de temas históricos. La CNN, la BBC, CNBC, I24, incluso Al Yazeera, también. Es un momento del mundo en el que el principio de incertidumbre adquiere unas proporciones monstruosas, como nunca tuvo. Con las anteriores grandes innovaciones tecnológicas se produjeron conmociones sociológicas considerables, pero tenían un cierto carácter de previsibilidad. Ahora, nada de nada. El mundo corre a ciegas hacia no sabe dónde con la sola iluminación de las ocurrencias de los listillos. Ya saben, siempre hay un socialista para decir que pongan impuestos a los robots.
El caso es que escuchando a esa gente uno se apercibe de cosas que tienen interés práctico. Imagínense que tienen ustedes un hijo, o hija faltaría más, que por lo que sea, acaso ha visto Anatomía de Grey, o leído Cuerpos y Almas, y quiere ser médico. Pues bien, quítenselo de la cabeza porque en cuatro días la inmensa mayoría de lo que hacen los médicos va a ser hecho con mayor fiabilidad por las máquinas. Hablando de temas jurídicos, ya, ni te digo. Imagínense, fuera médicos y abogados. Por no hablar de los enseñantes. Media clase media al carajo. ¿Y entonces qué?
Yo no me preocupo por razones varias. La primera que no lo veré por meras razones biológicas. Pero es que, además, conozco algunos de los principios inexorables de la naturaleza. Así, todo espacio dejado libre por una especie es ocupado de inmediato por otra. Sólo es cuestión de vivir en tu tiempo. Y éste que ya está aquí, que nadie se lo tome a broma, es el de las matemáticas. Saber o no saber matemáticas, esa va a ser la cuestión definitiva para ser o no ser. Y por eso me llamó tanto la atención ayer la Reina cuando dijo en un colegio que no enseñasen sólo matemáticas a los niños. Pues sí, señora, lo siento por usted que seguramente no las sabe, que si las supiese nunca lo dijera, porque sabiendo de eso es muy probable que se sepa de todo lo demás.
Resumiendo, de ser joven yo ahora lo tendría claro. Todos mis esfuerzos se dirigirían a poder sacar un billete para el desierto de Mojave. Porque allí es donde está la mayor concentración de pioneros que intentan diseñar el nuevo mundo. El dominio de la ingravidez y cosas por el estilo encaminadas todas a poder llegar más rápido a no se sabe donde... que eso es lo interesante, que se desconozca la meta.
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