domingo, 26 de febrero de 2017

Lo que dura dura


Me envía mi hermana este curioso interrogante. Así, a bote pronto, a uno se le ocurre que quizá fue el día en el que suprimieron la mili obligatoria. Pero no, lo cosa me temo que viene de mucho más atrás, de cuando se empezó a no saber diferenciar la necesidad del deseo. O, para decirlo de forma que mejor se entienda, de cuando nos convertimos todos en unos niños mimados.  

Claro que quizá esa antinomia que se pretende con los dos personajes de la foto no resulte muy lograda una vez que uno tiene cierta información sobre el que se pone como ejemplo de comme il faut. Porque por lo visto el tal Cary Grant era de los que le pegaban a todo con generosidad. Pel davant i pel darrera, sin perdonar orificio. 

Uno, como ha leído a Petronio, Juvenal, Apuleyo y demás sofistas del siglo segundo del Imperio, no ve nada de nuevo en estas cosas. Es la consecuencia lógica de las opulencias prolongadas. Todas acaban en lo mismo, en el cinismo del "largo me lo fiáis". Nunca hay que dar cuentas a nadie empezando por uno mismo. Como si eso fuese posible. 

Por cierto que en el colegio donde trabaja María llevan quince días con la mandanga ésta del carnaval. Nunca entenderé por qué en los templos de Apolo se tiene que dedicar tiempo a adorar a Dionisos. Como si el desgraciado no tuviese ya bastante con toda la industria hostelera a su servicio.

En fin, ya lo dice el chiste, dura lo que dura dura. 

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