La frase de marras se puede decir para este año, para el pasado, el que viene y así sucesivamente. ¿O no? ¿O es que acaso la vida no es un continuo jugarse el futuro con lo que haces en el presente? Pues no, mire, según el político en cuestión no nos lo jugamos si hacemos exactamente lo que él preconiza. Y esa es exactamente la mierda que tiene a tanta gente harta, la intromisión desproporcionada de lo colectivo, vía políticos, en lo individual. Es imposible que esa chusma política comprenda que para ser buen ciudadano primero hay que ser buen individuo. O sea, que estás dispuesto a jugarte el futuro al margen de lo que le pase a la colectividad. Es decir, si yo hinco codos, puedo ser de ayuda a mis conciudadanos, pero si mis conciudadanos prefieren irse por el desagüe yo tengo medios para encontrar a otros ciudadanos en otro lugar que prefieren vivir a flote. Así que no me venga usted metiendo miedo porque me parto de risa.
Ese es a mi juicio el gran fracaso de política actual, que no es capaz de asumir, quizá por motivos de pura supervivencia, que cada vez más gente es consciente de su propia responsabilidad frente a su futuro. Y por eso no quieren que les pastoreen tanto. Si viene el lobo le enfrentarán con el rifle que guardan cuidadosamente en casa. Curiosamente, lo mismo que hoy he visto la frase ominosa que les vengo comentando, ayer vi otra de cariz pessoano precisamente en la camiseta que llevaba la señora que viene a limpiar la casa: cambia tu vida y cambiará el mundo, rezaba. Ya ven, individualismo de la mejor especie. Sentimiento aristocrático que es por donde comienza todo lo bueno.
En fin, esa es la cuestión que se niega a aceptar la política actual, la corriente de aristocratismo que empieza a señorear el mundo. Ni cuna ni leches, afán de superación y libertad para decidir sobre mis cosas. Y échese usted a un lado y no me mate a impuestos. Y en eso consiste todo y de ahí el mal fario que hace a los políticos salir por peteneras a la primera de cambio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario