Leo que un profesor italiano ha propuesto el latín como lengua común de los europeos. De inmediato me apunto al proyecto. Solucionaría de una tacada mil problemas. Primero, es una lengua que no es de nadie, pero es de todos por mucho que los putos nacionalistas se pasasen medio siglo XIX borrando todos los indicios que de esa lengua había en la suya. No hay más que coger una novela inglesa del XVIII para ver hasta que punto está trufada de latinismos. Segundo, podría ser la lengua culta que se necesita para cohesionar un territorio.
El otro día leía una tesis sobre la decadencia del Imperio Romano que me pareció de lo más interesante. Sostenía que al haberse extendido la lengua por el Imperio se había ido deteriorando su calidad. La gente de la Bética se podía entender para lo básico con la de la Germania, pero nunca lo suficiente para mantener una conversación inteligente. Y esa es la cuestión, si se puede mantener cohesionada a gente que sólo se entiende a nivel superficial. Sí se fijan es exactamente lo mismo que está pasando ahora con el inglés que la inmensa mayoría solo le controla en la medida que es necesario para hacer turismo. Mas allá de eso las barreras surgen de nuevo y cada uno vuelve a su dialecto.
Me imagino que Jacobo, mi profesor en la materia por cierto, tendría mucho que decir sobre esto. Porque necesitamos cabezas sobradamente ilustradas que vengan a poner un poco de orden en este maremagnun de confrontaciones estériles que sólo buscan el regreso a la madriguera. En fin, como nunca hay mal que por bien no venga quizá con todo esto del Brexit, el trumpismo, y demás, se encienda la lamparita y podamos ver la idea liberadora. Siempre con esfuerzo, claro, pero bien dirigido.
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