Entre el tiempo que hace y el catarro que he pillado me veo obligado a meter más horas de sillón de lo que la prudencia aconseja. Al final, estoy ya tan para el arrastre que, cojo, agarro, le doy al mando y me trago lo que sea que salga en la pantalla. Pues bien, no crean que todo es perder el tiempo. De repente sale Trump echando un discurso a los militares de un cuartel de Florida y te quedas enganchado, fascinado y lleno de interrogantes sobre el porqué de las cosas, valga la redundancia. Un tipo no llega a donde ha llegado éste a base de mentiras y dinero para pagar los servicios de Cambridge Analitics; tiene que haber algo más. La pieza oratoria me parece un prodigio de sencillez y emotividad. Como le corresponde a una clave de bóveda. La del Sistema en este caso. Sin seguridad todo lo demás huelga. Es la tarea del héroe. No cabe la menor palabrería en todo eso aunque se necesite madurez para entenderlo.
Pues bien, mientras esperábamos a que el Presidente empezase su discurso la dirección de la emisora creyó conveniente insistir en unas recientes declaraciones del susodicho. Un entrevistador le inquiere sobre la condición asesina de Putin. No sé, contesta, hay muchos asesinos. También entre nosotros. ¿O es que usted cree que aquí no los hay? Y, claro, el entrevistador se queda mudo. Sin duda era la última respuesta que esperaba. Y también una verdad que no admite réplica. Hasta el más tonto sabe que es así por mucho que nunca se diga. Un tipo curioso este Trump, desde luego.
Luego, así, mirando por no sé donde, voy y me entero que ese "abominable" factotum, con pinta de darle al jarro, eso sí, que está detrás de todas las actuaciones, porque son verdaderas actuaciones, del Presidente, es el mismo que estuvo en su día detrás de la serie televisiva que después, por supuesto, de Northern Exposure, me parece la más inteligente de todos los tiempos, es decir, Seinfeld. Bueno, una coincidencia así tiene por fuerza que dar algunos dolores de cabeza a los que tienen ya apostadas todas sus cartas a la contra.
En fin, como en todo lo que no nos es de una urgencia perentoria lo prudente es wait and see. Nos podemos llevar cualquier tipo de sorpresa porque de eso nunca estaremos libres, pero también puede que todo quede en otro Seinfeld, es decir en un vehículo de introspeción para las masas que puede ayudarles a reconocerse en lo que son, osea, primos hermanos de Putin los más. ¿O no?
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