Dedicaba ayer la BBC su habitual reportaje de fin de semana a la Comunidad Europea y los peligros que la acechan. Se incluía una larga entrevista a Marine Le Pen. Dejó clarísimo la ilustre dama, al más puro estilo de los inhabilitados para la duda metódica, cuál es el núcleo de su filosofía política. El mundo se divide en dos: los patriotas y los globalistas. Ella es patriota. Quiere recuperar las antiguas fronteras y las viejas leyes. La globalización es el mal absoluto impuesto por aquellos famosos entes etéreos que Garcia Calvo denominaba "ellos" y que tanto juego le daban cuando se ponía a delirar delante de un auditorio de jovencitos bien alimentados, pero poco instruidos.
Afortunadamente en Europa no son mayoría los que más ruido meten. Los Le Pen, Iglesias, Bepe Grillo, Geert Wilders y demás, tiene un plus de presencia mediática a causa de su innata habilidad para dramatizar lo estadísticamente insignificante. O sea, justo lo que cuadra las cuatro piezas del puzzle que tiene la chusma ignorante en la cabeza. El sueño de la autarquía. Me vuelvo al pueblo.
No me atrevería yo a aventurar un pronóstico sobre el futuro de la Comunidad Europea. Su presente es sin la menor duda lo más brillante que nunca se pudo soñar. Seguramente no hay espacio en el mundo que se le pueda comparar. No hay más que ver lo que se juegan tantos millones de personas con tal de poder entrar. Pero la gran división está ahí y quizá tenga razón Le Pen aunque quizá convendría especificar mejor: donde dijo globalistas pongamos to know y donde patriotas, not to know. Esa es la gran grieta que amenaza la estabilidad del todo. Por un lado los que hacen Erasmus con todo lo que ello tiene de esfuerzo por comprender. Por el otro, los vagos mentales, los poco inteligentes, los que no pueden con los estudios, como lo quieran llamar, que se instalan en la ignorancia y desde allí claman por la destrucción de un mundo cuya complejidad se les escapa.
Así que, muchachos, atentos al lenguaje, porque por su empobrecimiento y manipulación empiezan todas las derrotas. Cuando oigamos cantos de sirena llamémosle simplemente ignorancia. ¿Qué estudios tiene usted, señor? ¡Ah, sólo eso! Pues entonces tenga la bondad de cerrar el pico porque no tiene derecho a opinar! La libertad de expresión solo puede ser patrimonio de los que pasaron los preceptivos exámenes para poder tenerla. Y todos tenemos que ser policías al respecto, sin miedo a parecer malos. De no ser así, vamos de cráneo, ténganlo por seguro.
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