jueves, 23 de febrero de 2017

Qué quieren que les diga

Ayer en el telediario de TV5 hicieron un minirreportaje sobre las bodegas que tiene Trump en California. Empezaron diciendo que fabrica vinos excelentes, pero no era de vinos de lo que se quería tratar, más bien era sobre la incongruencia de un personaje que empieza amenazando de expulsión a los indocumentados y termina contratándolos para que recojan las uvas de sus viñedos. Siempre es igual: todos sabemos que cuando alguien denosta mucho sobre algo es porque tiene algo que ocultar al respecto. Al final, claro, lo de hacer la valla y todo eso va a traer tantos problemas que mejor ir posponiéndolo hasta que se olvide. Y por el camino se mete ruido con asuntos que ni fu ni fa. Así, la única ley de la época Obama que se sepa que ha derogado Trump es la que hace referencia al derecho que tienen los niños, o niñas, transexuales de escoger baño en el colegio.

Muy interesante esto de los niños transexuales. ¿Alguno de ustedes conoce algún caso? No tengo ni idea de los porcentajes de niños afectados por semejante tendencia, pero apostaría a que son bastante irrelevantes. Así todo, si nos atenemos a su repercusión mediática pudiéramos pensar que se trata de uno de cada dos. Bueno, quizá es que se le quiera dar al asunto un carácter simbólico sobre el interés de las instituciones por luchar contra la discriminación de los diferentes. Y bien está que así sea, porque quién no recuerda la crueldad con la que se trataba en el colegio a cualquiera que cojease de cualquier cosa. Porque está en la esencia de los niños  machacar a quien se le representa como más débil. Y nunca nada que no sea una mutación de la especie va a cambiar eso. Así que, ya digo, bien está que se legisle sobre esas cosas para que los que vienen después puedan deslegislar y todos tengan la sensación de que han hecho cosas importantes.

En definitiva, como se está viendo ahora en EEUU, por no hablar de la UE, los que se llevan todos los gatos al agua son los funcionarios de carrera. Y gracias a Dios que así sea, porque de no ser así habría que suprimir de un plumazo esta ficción que llamamos democracia que tan útil está demostrando ser para controlar las pulsiones suicidas de las masas aborregadas. Porque es el sistema perfecto para la técnica del palo y la zanahoria. Acuérdense del ínclito Zapatero que un día pone a casarse a los homosexuales con lo que la turba delira y al siguiente ya no tiene fuerza para oponerse a que le bajen los salarios y le congelen las pensiones. Lo de los matrimonios homosexuales es irrelevante decisión de los políticos; lo de la bajada de los sueldos y pensiones es decisiva orden de los funcionarios. Lo que no importa y lo que importa. Las tareas están perfectamente diferenciadas y todo va como la seda. 

Ya lo dijo un día Shakespeare, much ado about nothing: donde hay mucho ruido no hay nada. Y donde no lo hay está todo.  

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