lunes, 20 de marzo de 2017

Peleas de taberna

En cualquier caso hay hechos objetivos. Con la cada vez mayor efectividad de los robots los países desarrollados van dejando de tener necesidad de inmigrantes. Si, encima, se acaban por imponer las ideas sobre un final racional de la vida, ya, ni te digo. Sin los millones de viejos vegetales que hay en estos momentos en Europa la mayoría de los immigrantes pasarían a ser clases pasivas. Así que no sólo es cuestión de populismo, como dicen: hay algo más que habrá que afrontar si no se quiere acabar de mala manera. 

El problema, como todos los que cuesta resolver, tiene demasiadas variables como para despacharlo utilizando palabras talisman: populismo, es decir, manipulación de las conciencias por medio de mentiras agradables. Bien, en principio la teoría parece impecable, pero luego, puestos a pensar un poco, causa sorpresa que se hayan convertido en adelantados de esa corriente los dos países que por tradición parecerían ser los menos propensos a caer en la trampa: EEUU e Inglaterra. Tal circunstancia nos obliga a reconsiderar la bondad de la teoría. Seguramente, esa gente avezada ha intuido razones que a los demás se nos escapan. Entonces, puede que el rechazo a los inmigrantes no sea xenofobia sino simplemente instinto de supervivencia. 

Los que hemos seguido con un poco de atención la reciente campaña electoral en las Provincias Unidas nos hemos podido dar cuenta de que algo ha cambiado. Ha habido un juego de policía malo y bueno sosteniendo en esencia la misma causa. Al final, como convenía, ha ganado el policía bueno, pero el mensaje ha quedado claro: no necesitamos más inmigrantes y a los pocos que vamos a conceder el privilegio les vamos a exigir que se olviden de su particular "cultura". Eso de venir aquí a parir churumbeles por un tubo se tiene que acabar. 

En EEUU e Inglaterra el discurso es prácticamente igual. La mano de obra barata ya no compensa. Así que cada uno debe arreglárselas en donde ha nacido y si necesita armas para conquistar la libertad nosotros se las regalamos. Pienso que va a haber muchas peleas de taberna por el mundo en los próximos años. Imagínense lo que puede pasar en el Congo con un índice de natalidad de seis hijos por mujer y sin poder aliviar la presión por medio de la emigración. Se van a tener que poner las pilas y eso es todo. 

En fin, y mientras tanto miro por la ventana y solo veo palomas fornicando. Como si el mundo fuese de goma y todo fuese cuestión de empujar un poco más para conseguir más sitio. Y en último caso, si no tienes fuerza suficiente, sólo necesitas llamar a un socialista para que venga a echarte una mano. Está chupado según ellos. Y así les va.

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