viernes, 20 de noviembre de 2020

¡Entérate de una vez!

Por mucho que lo intento no consigo impedir que me lleguen noticias de lo que pasa por aquí y por allá. Como he sido bastante aficionado a leer libros de historia no me inquieto mucho por lo que me dicen que pasa. Gobernantes pésimos como parecen ser los de ahora siempre fueron la regla mucho más que la excepción. Con Heródoto ya aprendimos que o eran tan rematadamente tontos como Candaules o tan psicópatas peligrosos como Cambises. Pero es después, con Tucídides, cuando nos enteramos que la política es cosa fundamentalmente de sinvergüenzas. Como Alcibiades, que le importaba un bledo traicionar a quien fuese con tal de forrarse. Pero ya, luego, con Tito Livio, queda meridianamente claro que las guerras se montan para que se forren los oligarcas. Con unos cuantos buenos contactos políticos puedes conseguir un contrato para mandar alimentos a las tropas desplazadas. Entonces, compras por dos perras trigo podrido que envías en naves igualmente podridas a las que, previamente, has asegurado. Ya solo te queda asegurarte de que las naves naufragarán por el camino. Un negocio redondo que nadie va a investigar porque ¿qué es la corrupción frente a los horrores de la guerra? 

Sí, no veo yo que ahora se esté inventando cosa de importancia en lo que hace a la incompetencia, sinvergüenzonería, estulticia y demás. Gente con bigote que blasona de barrer para casa no solo los hay ahora y aquí, en la que dicen Cantabria, los hubo siempre y en todo lugar y no pocas veces no es que rozasen la excelencia sino que dieron en ella de plein fouet. Recuerden qué bien lo hizo aquel alemán de hace ochentaitantos años, con su bigotito recortado y su inquebrantable y desorbitado amor a sus perros. 

Así que, ya digo, mientras las estanterías de Mercadona sigan rebosantes, zapatero a tus zapatos, como nos recomendaba el obispo Eguino i Trecu cuando venía de visita pastoral al colegio. Y si no tienes zapatos que remendar, echar medias suelas, o lo que sea, mejor que te pegues un tiro porque estás aquí de más. ¡Entérate de una vez!

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