Como suelo ver Mountain Men, Fast an Loud, Candice Renoir, Asi lo hacen, y programas por el estilo, es inevitable que esté sometido a los encantos de la publicidad. Bueno, en realidad, como saben, todo sirve para el convento. Y es que con la publicidad en curso me he dado cuenta de una cosa muy curiosa: los anuncios de las mutuas sanitarias no hacen más que aumentar día a día. Me da la impresión de que hay muchas de nueva creación y los precios de enganche están muy por debajo de lo que yo vengo pagando ya va para veintitantos años en ASISA, una de las de toda la vida.
Luego veo a unos sindicalistas viejos en la Puerta del Sol, megáfono en boca, gritando consignas a favor de la sanidad pública. Lo público es de todos y lo privado de uno, dice. ¿De todos? Mira que los hay inocentes. Como si el Estado no tuviera unos propietarios muy definidos. Tú militas en un partido y en un tristrás saltas todas las listas de espera, lo mismo para operar unas almorranas que para meter a tus padres en una residencia pública. Los partidos son dueños absolutos del 50% aproximadamente de PIB. O sea, ese sindicalista, o es un pillo o, sencillamente, es un estúpido.
Así que los emprendedores, siempre al acecho, han visto que este es su momento. Lo que la gente se está ahorrando en bares lo puede gastar perfectamente en una mutua privada que te libre de esas horrorosas listas de espera y esos hospitales burocratizados que si no eres de los suyos te tratan como a un trapo. Ya ven, hasta los socialdemócratas pueden resultar trasquilados cuando van a por lana.
Y es que no hay más que echar un vistazo a las elecciones en curso en los EEUU para darse cuenta de la decrepitud imperante. El mundo está pidiendo a gritos paso libre. O sea, derribar todas las barreras que han impuesto los Estados para pastorearnos sin que nos coma el lobo. Y claro, luego, lo siguiente, no dejarnos que cacemos a los lobos. Porque si nos dejasen cazarlos, a quoi bon tanta barrera.
Pues sí, pagarse una mutua sanitaria en un buen inicio para empezar a derribar las barreras del Estado, Y lo mismo con la educación de los hijos. ¿Por qué te los va a tener que educar el Estado? ¿Para que puedas tener muchas cosas? Bueno, parece que esa es la intención. Así que, como dicen los catalinos, tu mateix.
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