sábado, 21 de noviembre de 2020

Salicio y Nemoroso

 Sostiene el Oráculo Manual: "Amigos de elección. Que lo han de ser a examen de la discreción y a prueva de la fortuna, graduados no solo de la voluntad, sino del entendimiento. Y con ser el más importante acierto del vivir, es el menos asistido del cuidado. Obra el entendimiento en algunos, y el acaso en los más. Es definido uno por los amigos que tiene, que nunca el sabio concordó con ignorantes; pero el gustar de uno no arguye intimidad, que puede proceder más del buen rato de su graciosidad que de la confiança de su capacidad. Ai amistades legítimas y otras adulterinas: éstas para la delectación, aquellas para la fecundidad de aciertos. Hállanse pocos de la persona, y muchos de la fortuna. Mucho más aprovecha un buen entendimiento de un amigo que muchas buenas voluntades de otros. Aya, pues, elección, y no suerte. Un sabio sabe escusar pesares, y el necio amigo los acarrea. Ni desearles mucha fortuna, si no les quiere perder."

No es ésta la única ocasión en la que el Oráculo se detiene a considerar aspectos de la amistad. Y es que no es para menos, porque, a excepción de lo absolutamente primario, o animal, ¿qué otra cosa hay en la vida que, en lo que a gratificaciones hace, se pueda comparar a la amistad? Es sin duda la más vital necesidad del espíritu. Ya los niños, cuando vuelven de la guardería no paran de hablar de sus amiguitos. Todos tienen su "mejor amigo". Buscan instintivamente la comunión perfecta. Y de ahí que se produzcan tantas decepciones tempranas. El amiguito no se dejó morder la yugular y yo me cogí un berrinche. A partir de ahí todo es aprendizaje frente al espejo. Porque eso son, principalmente, los amigos, los únicos espejos en los que te puedes ver tal como eres. Según soportes, mejor o peor, lo que ves, iras trazando tu camino. 

Y esa es la cuestión primordial, que siendo el más importante asunto de la vida es el menos asistido de cuidado. Vas por ahí colgándote de lo primero que se pone a tiro y luego resulta que sacas malas notas. Así que ya saben, si a su hijo se le tuercen los estudios arrégleselas como sea para que cambie de amigos. Luego, ya se vera, pero sea consciente de que, por lo general, las amistades juveniles tienen mucho que ver con las calificaciones escolares. Y es que, a la postre, en la vida todo es interés, y la amistad no iba a ser una excepción, que ya lo dice el refrán, que el que a buen árbol se arrima...

Bien es verdad que es difícil ser consciente de estas cosas. Y los más tontos se suelen indignar cuando se las alumbras. Pero solo hay que ir a las mentes más brillantes para darse cuenta de que el asunto no tiene vuelta de hoja. Eres lo que son tus amigos. Y si no los tienes no existes. Y si los tienes y no sabes conservarles es la prueba del nueve de que eres un chisgaravís. Y si supiste conservarlos a lo largo de la vida, pocas cosas habrá de las que te sentirás más orgulloso. 

En fin, la amistad, Salicio y Nemoroso mismamente. 

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