¿Qué es lo que está pasando en EEUU? Teníamos un presidente electo y ya no le tenemos. La sensación de que hubo pucherazo se extiende como un reguero de pólvora. Incluso DW, la televisión pública alemana, que había venido haciendo una campaña vergonzosamente denigratoria para Trump, calla ahora como una puta. ¿Y si resulta que al final Trump resulta reelegido? ¡Menudo batacazo! Con toda la carne que habían puesto en el asador sus detractores. Trump, un ser detestable que quiere machacar a los pobres un poco más de lo que ya lo están. O sea, lo de siempre, recurrir a la sentimentalidad para obviar lo sustancial.
Lo sustancial en el mundo siempre ha sido y lo seguirá siendo por siempre jamás la lucha por las ideas. Y las ideas de Trump, con todas las limitaciones que ustedes quieran, representan frente a las de los que le odian, el vive y deja vivir con el que siempre soñaron los que se conocen un poco a sí mismos. Porque nadie medianamente consciente de sí mismo puede albergar la menor pretensión de tener soluciones para los demás. Ya saben como funciona eso en la práctica: soluciones para los demás, beneficios para mí. O sea, resumiendo, donde dice soluciones, pongan extorsiones y se estarán acercando mucho más a la realidad.
Así que ese odio a muerte a Trump está más que justificado para todos los que ven en sus ideas el fin de su modus vivendi. Si me quitan de organizar la vida a los demás, entonces, ¿de qué voy a vivir yo si no sirvo para otra cosa? La cuestión es ardua si se tiene en cuenta que, aquí en Europa sin ir más lejos, el 50% del PIB lo gestiona el Estado... aunque sería mucho más exacto decir la Mafia por aquello de la extorsión al que trabaja.
Por cierto que en la web del Instituto Juan de Mariana hay colgado un video en el que Juan Ramón Rallo y Iván Espinosa de los Monteros, la única cabeza pensante del panorama político nacional, debaten sobre estos asuntos. Asuntos, bien sur, endemoniadamente enrevesados, porque ¿cómo va a poder querer vivir y dejar vivir el que no sirve para nada? Y es que si en algo acertó Marx fue cuando exclamó aquello de: ¡Resentidos por inútiles de todo el mundo, uníos! Y vaya que si se unieron, que ni con agua hirviendo les consigues separar. Supongo que es así porque las leyes de la naturaleza así lo tienen dispuesto; de lo contrario ¿quién se acordaría a estas alturas de Marx?
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