Procuro por todos los medios vivir en la mayor desinformación posible. Aunque como siempre ando por youtube en busca de tutoriales de vez en cuando caigo sobre el título de un video que me da a entender que la vacuna ya está al llegar y con ella el fin de la pesadilla. Pero nada para decirme que esto se acaba como un vídeo de los Simpson en clave negacionista que me enviaron el otro día. Se ve en él reunida a la élite mediática progamando el terror que ha de meter a la gente en casa en donde no podrán hacer otra cosa que ver la televisión. Porque, claro, con tanta red social y demás, grandes capas de la sociedad están dejando de ver la tele, leer periódicos, etc., lo cual entraña peligros considerables para la oligarquía dominante. Pero, en fin, pelillos a la mar, porque, si una oligarquía se va, otra vendrá de inmediato a llenar el hueco que quedó libre y estaremos en las mismas. Siempre habrá gente que quiere mandar sobre los demás porque se siente incapaz de mandar sobre sí misma. Digamos que son los ángeles caídos. En el parque del Retiro de Madrid hay un monumento que les representa que, por cierto, es muy visitado por los turistas. Sobre todo por los rusos que son los más puestos del mundo en la cosa de las oligarquías.
Por lo demás, les diré que una vez más estoy en trance de cambiar de aires. Voy a abandonar la meseta para instalarme a la orilla del mar. Y no por nada sino porque he dado en pensar que tal cambio es lo que más conviene a mi salud... sobre todo la del espíritu que se me estaba envenenando de tanto ver a los palentinos sacudiendo las alfombras sobre los viandantes... bueno, es una realidad, pero también se podría tomar como metáfora. Y ya saben lo que pasa con las metáforas, que lo mismo describen a los de la meseta como a los de la orilla del mar.
Me voy al super.
yo me iba sin pensarlo a Conil o pillaba una casa de esas blancas en canhos de Meca
ResponderEliminarPodría alquilar a mis hijas una casa que tienen por allí, pero me echa para atrás la abundancia que hay por allí del meteoro que peor aguanto, el viento. En fin, ya veremos...
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