lunes, 17 de octubre de 2016

Serpientes y palomas

Andaban ya muy avanzados Andrenio y Critilo en el periplo de la vida, a la puerta como quien dice del Saber coronado, tan encomendada del Zohorí, y de todos los sabios aplaudida, cuando se toparon con "una dudosa encrucijada, donde se partía el camino en otros dos, con ocasionado riesgo de perderse muy al uso del mundo. Comenzaron luego a dificultar cual de las dos sendas tomarían, que parecían extremos. Estaban altercando al principio con encuentro de pareceres, y después de afectos, cuando descubrieron una banda de cándidas palomas por el aire y otra de serpientes por la tierra. Parecieron aquellas con manso y sosegado vuelo venir a pacificarlos y mostrarles el verdadero camino con tan fausto agüero, quedando ambos en curiosa expectación de ver por cuál de las dos sendas echarían. Aquí ellas, dexada la de mano derecha, volaron por la siniestra. 

-Esto está decidido -dixo Andrenio-, no nos queda qué dudar.

-¡Oh, sí! -respondió Critilo-. Veamos por donde se defilan las serpientes, porque advierte que la paloma no tanto guía a la prudencia cuanto a la simplicidad. 

...

Vieron en esto que la otra tropa de serpientes, se fue defilando por la senda contraria, de la mano derecha, con que se aumentó su perplexidad. 

-Éstas sí -decía Critilo- que son muestras de toda sagacidad. Ellas nos muestran el camino de la prudencia; sigámoslas que sin duda nos llevarán al Saber reinando. 

-No haré yo tal -dezía Andrenio-, porque yo no sé que pare en otro todo el saber de las culebras que en ir rastrando toda la vida entre los pies de todos. 

Resolviéronse al fin en seguir cada uno su vereda: éste de la astucia de la serpiente, y aquél de la sinceridad de la paloma, con cargo de que el primero que descubriese la corte del Saber triunfante avisasse al otro y le comunicasse el bien hallado. A poco rato que se perdieron de vista, que no de afecto, encontró cada uno con su parage bien diferente. con gentes realmente opuestas y que vivían muy al revés unos de otros. 

Hallóse Critilo entre aquellos que llaman los reagudos, gente toda de alerta, hombres de ensenada, de cautelas y de segundas intenciones, de trato nada liso sino doblado. Fuésele apegando luego un grande narigudo no tanto para conducirle cuanto para explorarle. y comenzó a tentarle el vado y querer sondearle el fondo con rara destreza: hombre, al fin, de atención y de intención. 

...

Hallábasé Andrenio en el país de los buenos hombres: ¡y qué diferentes de aquellos otros! Parecían de otra especie, gente toda pacífica, por quienes nunca se revolvió el mundo ni se alborotó la feria. Encontró de los primeros con Juan de Buen alma; a medio saludar, que se olvidaban las palabras, con todo eso, contraxeron estrecha amistad. Allegóseles un otro que también dixo llamarse Juan, que aquí los más lo eran, y buenos, si allá Pedros revueltos. 

-¿Quién es aquel que pasa riéndose? 

-Aquél es el que dicen que de puro bueno se pierde, y es un perdido. Aquel otro, el bueno, bueno, y el que de puro bueno vale para nada: gente toda amigable. 

...

De tal suerte que preguntó Andrenio si era aquella la región de los inmortales. 

-¿Por qué lo dices? -le preguntó uno.

-Porque ninguno veo que se mate ni se consuma. Yo no sé de qué mueren éstos. 

-No mueren, que lo están." 

Lo de siempre, en fin, los malos y los muertos vivientes. Y en esas estaba ayer cuando voy y cambio de lecturas y me topo: "Rajoy es una desgracia colectiva; un protector de la corrupción". Lo dice uno de los intelectuales más preclaros del país. Catedrático de Ciencias Políticas por más señas. Que ha publicado docenas de libros sobre pensamiento político, y es que experiencia desde luego no le falta que fue militante comunista hasta que le echaron por disentir de la linea general, o sea, lo que les pasa a todos los de esa cuerda tarde o temprano. El caso es seguir teniendo toda la razón. Pero toda, toda. 

Hombre, escuchar a un excomunista acusar a un hombre de ensenada de corrupto es como ir por lana y salir trasquilado. El pobre hombre, como todos los que tomaron por donde las palomas, es incapaz de repensarse y captar la pestilencia que despide su alma muerta. No sé, pero pienso que tipos como éste, si les quedase un resquicio de resuello mental, por fuerza lo emplearían en controlar lo que suelta su lengua respecto a los demás; con su contrición por todo el mal causado y propósito de la enmienda ya debieran tener para los restos y les faltaría tiempo. Pero ya se sabe, a los muertos vivientes no les afectan los dardos certeros; ellos titubean un poco al recibir el impacto y se levantan de inmediato a seguir impregnándolo todo con su pestilencia. Por eso son un clásico del género gore. 

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