El otro día les comentaba lo que había dicho un general francés, Pierre de Villiers, que la guerra civil no era en absoluto descartable. El caso es que se han hecho sondeos de opinión en Francia y, al parecer, hay una clara mayoría de franceses que opinan que el momento político pide una dictadura, es decir, autoridad y patriotismo. Y nuestro hombre, una vez más, es un general, casualmente Pierre de Villiers. Las conferencias, los debates, se multiplican por todos los platós alabando las cualidades del hombre que se enfrentó a Macrón. Su figura no cesa de crecer en el imaginario popular. El hombre providencial está siendo pergeñado. Es posible que en las próximas elecciones sustituya a Marine Le Pen como cabeza de lista del Frente Nacional. Para arrasar, claro está.
Así que, dado que en casa del vecino han empezado a pelar las barbas, bueno sería que pusiésemos las nuestras a remojar. Porque es que, en Francia, aquí, everywere, nos hemos dedicado con fruición durante los últimos cincuenta años a matar al padre, lo que queda muy freudiano y tal, pero los que hemos leído algo sabemos que tales despelotes, a la postre, nos traen al Creonte de turno, es decir, el tirano que desata la tragedia. Les digo lo de Creonte, porque en los debates de las televisión francesas es recurrente estos días la alusión a Antígona, la mujer que se opuso a Creonte porque no quería acatar ordenes que iban contra las leyes no escritas del cielo, o sea, justamente las que todo tirano quiere imponer para someter más fácilmente al pueblo.
El general De Villier, un hombre de consenso, llega para cerrar el paso a un Creonte; será simplemente un dictador que se limitará a restaurar la autoridad perdida, sostienen los tertulianos, digamos que babeando. Ya saben, el cuarto poder que le dicen, marcando paquete. O el camino a seguir. No tengo ni idea de cómo funciona ese invento, pero me lo puedo suponer porque lo primero que suele hacer alguien cuando se convierte en multimillonario es comprar un grupo mediático. Evidentemente, para dar órdenes respecto de los contenidos a difundir.
En resumidas cuentas, que el futuro va tomando forma de pasado, cosa que, por raro que parezca, es lo que más tranquiliza al personal. Ya verán, dentro de poco se volverá a tratar de usted a los padres.
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