domingo, 20 de diciembre de 2020

Pintan bastos

Dice el general Pierre de Villiers que no estamos lejos de una guerra civil. El caso es que este señor no es un pelanas cualquiera: hasta hace tres años era el Jefe del Estado Mayor del ejercito francés. También ha sido el primer caso de dimisión de tan alto cargo que se ha dado a lo largo de la historia de Francia. Dimitió y se tomó la molestia de escribir un libro para explicar las razones que le habían hecho tomar tan inaudita decisión.  

"La vraie loyauté consiste à dire la vérité à son chef".  "La vraie liberté est d'être capable de le faire, quels que soient les risques et les conséquences (...) La vraie obéissance se moque de l'obéissance aveugle."  Son algunas de las cosas que le recuerda a Macrón que es el que le había colocado en el cargo. 

Una guerra civil, ¿se imaginan? Bueno, la historia de la humanidad esta hecha de cosas así. O como dijo un famoso teórico: la guerra es la política por otros procedimientos. Al final de lo que se trata es de que alguien tiene que mandar sin que nadie se atreva a decirle la verdad. O sea cuando la lealtad se confunde con la sumisión. La sumisión que tan pormenorizadamente nos explicó Houellebecq en su última novela. 

No sé yo, porque estas cosas de la psicología lo mismo valen para un roto que para un descosido, pero para mí que una de las causas de la ansiedad que todo lo corroe es el no tener una idea clara de quien coño es el que manda aquí. Unos dicen que un tal Soros y yo me meo de risa. Luego veo a Bill Gates opinando de lo humano y lo divino y me sigo partiendo. Otros que si una asociación que hay por ahí que le dicen Bilderberg o algo parecido y que con solo decirles que tiene a Pedro Sánchez entre sus socios ya se pueden imaginar el resto. No, la sensación es que, como se suele decir, son pollos descabezados los que están a los mandos de la nave. 
 
Y esa es la cuestión que el vacío tiene una tendencia irreprimible a llenarse. Y mucha ambición se apelotona a la puerta. Y solo entra la que más fuerza tiene. Es un asunto de puñetazos. Y el general bien que lo sabe.   

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